Cuando nace un hijo, una de las mayores preocupaciones de los padres es siempre su bienestar. Pero hay situaciones inherentes a la propia naturaleza que no pueden evitarse, como sucede con los cólicos del lactante, por ejemplo. Pero esto no quiere decir que no existan recursos que puedan aliviarles este tipo de situaciones, tan incómodas para los pequeños como para sus padres.

Los cólicos del lactante son uno de los problemas más molestos, pero a la vez frecuentes, que puede sufrir un bebé durante los primeros meses de vida. Su llanto desesperado hace que la preocupación en los padres se haga extrema, aún más cuando se trata de primerizos que no saben bien como deben reaccionar.

A los recién nacidos se les suele cambiar el tono de piel a rojizo, incluso puede parecer que se les acaba el aire mientras se estremecen y retuercen sin parar. A ningún padre ni madre le gusta ver a su bebé en esta situación, pero lo único que pueden hacer para solucionarlo es tratar de que se calme y se relaje.

Los masajes, muy eficaces para prevenir la aparición de cólicos

Son ya varios años en la que especialistas en fisioterapia y masajes vienen aplicando un método que se ha revelado tremendamente efectivo. Se trata de los masajes para bebé en su vientre, aplicados cuidadosamente y combinados con otras técnicas como la termoterapia.

Este tipo de masajes ayudan a regularizar el tránsito intestinal del pequeño, haciendo que fluya de forma completamente natural y provocándole al pequeño una rutina digestiva saludable. Además, no es necesario mencionar la capacidad relajante de los masajes, provocando un estado de reposo mucho más calmado y una rutina de sueño más efectiva y duradera.

Aplicando una correcta terapia de solo unas pocas de sesiones de masaje, se consigue que el bebé llegue al final del día mucho más relejado, saludable y con menos opciones de tener algún tipo de molestia debido a los cólicos del lactante.

Si se decide practicar el masaje en casa, también es posible, aunque lo adecuado es acudir al menos al principio a un profesional que pueda dar unas pautas básicas. En este caso es necesario tener en cuenta que siempre se ha de masajear al bebé cuando este se encuentra tranquilo, nunca se debe poner en práctica cuando el cólico ha hecho acto de aparición porque es contraproducente y no le aliviará.

Si tu hijo sufre este problema, prueba los masajes y tendrás muchas probabilidades de encontrar una mejoría tan solo en unos días después de comenzar con el tratamiento. Eso sí, con mucho cuidado y mimándolo mucho.