Jean-Luc Mélenchon es un veterano político francés, que tras una juventud trotskista y 32 años en el partido socialista francés  será el candidato por tercera vez de la Izquierda Radical a la presidencia de la República. En noviembre le preguntaron  sobre su postura ante la pandemia  y la gestión del gobierno Macron. Contestó lo siguiente:

«La  tarea de la oposición, de los que no estamos de acuerdo sobre como se gestiona la crisis  se complica porque no podemos apelar a la desobediencia  y a la protesta. Pero no nos hemos quedado mudos. Ha sido un giro táctico. Los insumisos hemos superado el tiempo del ruido y de la furia, de atizar y de amplificar las cóleras colectivas, fuente de la toma de conciencia anticapiltalista y ecologista. Hoy pensamos que las sociedades angustiadas tienden a unirse, a la ayuda mutua. Lo que proponemos solo tiene sentido si  ayuda a salir  todos juntos de la crisis. Eso no excluye el conflicto pero lo pone en segundo plano. La idea es ser un factor de orden en lugar de un factor de desorden».

Esto lo dice un dirigente de la izquierda radical francesa. Nada que ver con lo que por aquí hacen y dicen ELA, LAB, Bildu y Podemos. Y como lo más reciente es lo que están haciendo LAB y Podemos, lo comento.

El sindicato LAB ha convocado el 4 de marzo una segunda jornada de huelga añadida en el sector de los cuidados de Euzkadi, además de la prevista para el 26 de enero, para exigir «un sistema vasco de servicios sociales público, de gestión directa, comunitario, universal, gratuito y de calidad». No se presentan a las elecciones y confunden el derecho a la huelga, que es legítimo, con la bronca permanente. Es lamentable pero es lo que hay. Inmadurez y la protesta por la protesta.

Hoy en la calle anunciaban estas grandes medidas con una megafonía que era una pura contaminación ambiental.

Para no desentonar con esta actitud de política de tierra quemada, sin aportar absolutamente nada la coordinadora general de Podemos Ahal Dugu, Pilar Garrido, ha advertido al Gobierno vasco de que no van a «blanquear» los presupuestos «moviendo pequeñas partidas presupuestarias de una casilla a otra» para alcanzar, en su caso, un acuerdo, sino que planteará propuestas «claras y con luz y taquígrafos». El año pasado Lander Martínez pactó los presupuestos de la CAV en negociación con Azpiazu. En esta ocasión parece que las reuniones van a quedar en nada. Cuando uno quiere pactar algo no utiliza este lenguaje de trinchera y adelantando acontecimientos desde la posesión absoluta de la verdad. Una manera de negociar bastante adolescente. Son ellos los que tienen la razón en todo, los que dicen representar al pueblo soberano, aunque no les den los votos y los que nos dicen a los demás lo que hay que hacer usando el tremendismo y la amenaza.

Todo un síntoma de que van a decir que NO a los presupuestos que saldrán sin el apoyo de estos señores con demasiados complejos y telarañas en el cerebro.

El 14 de febrero va a haber elecciones en Catalunya. Se habla de la desaparición de  En Común-Unidas Podemos. De hecho en las últimas elecciones gallegas no obtuvieron un solo parlamentario  y en Euzkadi la mitad. En Andalucia Teresa Rodríguez ya les ha dejado y en el gobierno de Madrid, andan a bronca diaria. Es esta izquierda latinoamericana que lo quiere todo ahora y de forma autoritaria sin saber ganarse el favor de la gente. Metas que algunas son muy lógicas y asumibles se encargan ellos de hacerlas antipáticas y enrabietadas. Ahí se encuadra la rueda de prensa de Pilar Garrido y su no anticipado a unos presupuestos que no conoce.

Jean Luc MELENCHON in the European Parliament in Strasbourg

Afortunadamente la gente, el ciudadano, tiene un sexto sentido y sabe que con este tipo de radicalismos absurdos es mejor no ir con ellos ni a heredar. Y menos mal, porque este país necesita acuerdos hechos por gentes positivas, y estos no lo son.

Quédense con lo dicho por Mélenchon.»La idea es ser un factor de orden en lugar de un factor de desorden». Como se ve, demasiado Camisón para Petra.