A un paso de la llegada de la Navidad, cuando la lista de víctimas en Galicia sigue creciendo, en una jornada, en la que la maldita curva de casos activos vuelve a subir de manera alarmante, por segundo día consecutivo, con cuatro nuevos fallecidos, ascendiendo la cifra de muertos en Galicia a 1.323 personas, los responsables del fútbol gallego y la Xunta se debaten cuándo se puede comenzar la competición. No sé si son negacionistas, pancistas, golfos, trileros o qué coño son, la salud es un bien que debe cuidarse al máximo y que hoy el debate sea «cuándo comenzamos» dice muy poco de la talla moral e intelectual de quienes quieren exponer a los jugadores a los pies de un bichito llamado COVID.19.

Feijóo alerta de posibles restricciones y la unica preocupacin para los craneotecos del fútbol glauco, es cuando dan comienzo las competiciones. Solo con mirar hacia Alemania y las medidas que ha tomado el Gobierno alemán, nos damos cuenta de lo que se avecina. En Galicia,las autoridades deportivas están demostrando que el cargo les viene largo, demasiada recompensa para tener un sueldo a fin de mes.

Los «comilitones» de Rafael Louzán y Lete Lasa obedeciendo órdenes de sus superiores, lo único que hacen es lanzar “globos sondas” para ver cómo pueden comenzar a hacer caja, mientras el avestruz de la Xunta esconde la cabeza diciendo, “yo pasaba por aquí”. Hacen falta en términos deportivos dirigentes de criterio, con clase, de talla intelectual deportiva, que sepan lo que se traen entre manos. El deporte gallego no es el feudo de los reinos de taifas, necesita dirigentes abiertos al interés del deportista, no políticos amortizados que se perpetúen en el poder para tener su “chollo” asegurado y la «pitanza» a fin de mes. También son culpables aquellas personas con responsabilidad en el Parlamento Gallego en materia deportiva, que para no enfadar al “jefe”, son políticamente correctas, hablan a hurtadillas y luego “yo me enteré por la prensa”. Los “comilitones” informan a sus generales y estos, la salud de los deportistas, se la pasan por debajo del escroto.

Y llega el esperpento, con la que está cayendo en materia de fallecidos y contagios, conchabados políticos y dirigentes futbolísticos, quieren comenzar las competiciones en categorías de Aficionados y Liga Gallega Juvenil. Supuestamente, se iniciaría la actividad de forma progresiva, entre el primer fin de semana de Febrero, en unas categorías y a finales de Febrero o principios de Marzo, en otras. Tests cada 14 días, aunque la cuenta de esos días parte del inicio de entrenamiento, con lo que un club puede llegar a un partido con unos tests recientes y otro no, desde luego, difícil de asumir. ¿Para qué sirve hacer tests cada 14 días si el jugador hace su vida normal?  ¿Un profesional de cualquier sector, no está más protegido en su actividad diaria que en el tiempo de ocio? Vemos que cada dos por tres, en varias disciplinas deportivas profesionales  hay contagios y eso que guardan un escrupuloso protocolo, no quiero ser agorero y pensar en lo que puede suceder si comienzan las competiciones con este protocolo de circo.

¿Quién controla la movilidad de los jugadores hacia sus lugares de entrenamiento y competición? El protocolo recoge el no uso habitual de los vestuarios, con lo que conlleva, pero abre las instalaciones al público y como no, las cantinas, en las cuales…, todos sabemos cómo funcionan, sobre todo “cando chove”, además de ser un punto de encuentro para saludarse y bebernos el prohibido “carajillo”  ¿Cómo se controla que se cumplan las normas?  ¿Qué hacen los miles de jugadores en el rural gallego que trabajan en sus explotaciones ganaderas, en la mar o son autónomos? ¿Se expondrán a complicarse su funcionamiento diario? ¿Y si se contagian jugando al fútbol, quien asume la cuarentena, la Xunta y la RFGF, o el empresario, o el autónomo que no puede atender a su profesión, o abrir el establecimiento del cual depende su familia? La cuarentena la pagaremos todos los contribuyentes.

Las cuentas de la RFGF están que trinan y el inicio de una parte importante de las competiciones dependerá de que se prolonguen los ERTES más allá del 31 de enero.

Es fácil al calor de un sillón tomar decisiones que no afecten a la salud de uno y a la de sus “comilitones”, pero debiera ser igual de fácil la decisión que afecta a los futbolistas que representa. Es tiempo de que los hombres honestos del fútbol (es su religión) que son legión afortunadamente, deben decir “hasta aquí”, aún con la amenaza de un descenso. Realmente, para un equipo aficionado no se le acaba el mundo por competir en una u otra categoría. Es momento de tener sentido común, parece que el que se impone es el sentido del dinero. El fútbol, todo, sin excepción, incluso los fariseos, deberían paralízalo, otra cosa son los entrenamientos que se están haciendo con todas las medidas de seguridad, es una buena fuente de ingresos para los clubes, pero no para la RFGF, lo hacen, no por el interés de los jugadores, sino porque es una forma de hacer caja. Los clubes llamados «modestos» tienen el filón en las “escuelas” de formación, algunos clubes con más equipos en las diversas categorías que el abecedario, primando lo que paga cada jugador a su calidad. Es un negocio y participa el que quiere, se ha muerto el romanticismo. ¡Viva el dinero aunque la palmen todos!!!!!!!