El domingo pasado, de manera fraudulenta y no reconocida por la comunidad democrática internacional, Nicolás Maduro, para borrar cualquier atisbo de oposición, convocó unas elecciones viciadas y manipuladas a diputados para renovar la Asamblea Nacional que no controlaba. El resultado de participación no llegó al 20%. Y de esa mínima participación el chavismo llegó al 60%. Todo sin la menor garantía democrática. Maduro y el chavismo sabian que si las elecciones hubieran sido libres, observadas y verificables, hubiera perdido hasta los zapatos.

Una semana después, el presidente de la Asamblea Nacional democrática, Juan Guadó, convocó una consulta internacional virtual con tres preguntas.

1.- ¿Está usted de acuerdo en que Nicolás Maduro cese en el ejercicio de la usurpación, así como también los demás poderes ilegítimos?.

2.- ¿Rechaza usted las elecciones fraudulentas del 6 de diciembre, que sólo buscan prolongar la continuidad  del  régimen?.

3.- ¿Está usted de acuerdo en gestionar la cooperación y asistencia internacional para activar todos los mecanismos existentes para salir de Maduro y así lograr el rescate de la democracia y atender la emergencia humanitaria?.

SI         NO

Se podía votar virtual o presencialmente. María Esther y yo, lo hemos hecho este sábado presencialmente en la oficina que tiene Tierra de Gracia en la plaza Moraza de Bilbao. Un acogedor lugar donde hemos hecho valer nuestra voluntad de que se cumplan esos tres deseos.

En Euzkadi, en menos de tres años, hemos visto la llegada de diez mil emigrantes venezolanos que sin ruido y casi imperceptiblemente viven entre nosotros. Al no venir en pateras y en condiciones tan inhumanas como el del paso del estrecho parecería que su drama es menor. Y no lo es. Huyen del expolio, del hambre, de la injusticia, de la falta absoluta de derechos propiciado por un régimen apoyado por ELA, LAB y Arkaitz Rodríguez, el secretario general de Sortu que al parecer ven ese sistema nefasto como el legítimo para Venezuela y para Euzkadi.

Pues para mí y para los millones de personas que queremos tan solo democracia para Venezuela, hemos dicho que NO a Maduro respondiendo  a  esas tres preguntas que por cierto, es una consulta contemplada en la propia Constitución bolivariana aprobada por Chávez. El tiro por la culata.

Si la comunidad internacional quería una acción democrática de la oposición a la satrapía de Maduro, este sábado lo ha tenido. Veremos ahora que pasa.