El jueves 20 de enero de 1977, el mismo día en el que Jimmy Carter juraba su cargo como presidente de los Estados Unidos, dimitían los gobernadores civiles y jefes provinciales del Movimiento de Bizkaia y Gipuzkoa. No podían soportar la instrucción que les había dado el entonces ministro de la gobernación,  de permitir ondear la ikurriña. Como se ve en la foto, la Diputación de “Vizcaya”, reducto del poder negurítico, decía que  en el Palacio Provincial ondearían “únicamente la enseña nacional y el pendón del Señorío”. Seis meses después fueron barridos en las primeras elecciones legislativas. Gentes que habían propiciado se eliminase hasta el Concierto Económico. Afortunadamente, lo que Bildu llama “el régimen del 78, empezó así.

El gobernador civil de Bizkaia era un Fiscal del régimen que había sido Delegado de Información y Turismo (el responsable de la censura) y muy amigo del entonces ministro Manuel Fraga Iribarne de nombre José Antonio Zarzalejos Altares que ya  la víspera había tomado posesión de su cargo en la Audiencia Territorial de Madrid.

Zarzalejos era padre de una saga de hijos que han destacado en la política e información española como Charo, José Antonio y Javier que es en la actualidad eurodiputado del PP y fue jefe de gabinete de José María Aznar. Su otro hijo, del mismo nombre que el padre, fue director de El Correo Español  y del ABC y hoy está en la sala de máquinas de El Confidencial.

Dicen que los hijos no son responsables de los actos de sus  padres pero también hay un dicho muy gráfico que nos ilustra que “hijo de gato, caza ratones”. En el caso de José Antonio y de Javier los dos han sido beligerantemente enemigos del nacionalismo vasco. Como  comenté en el post de la semana pasada José Antonio dirigió la  actual serie  de Netflix, ”El  Desafío: ETA” donde de manera clara omitía todo lo que el PNV había hecho para la desaparición de ETA. La versión del fin de ETA es la de la Guardia Civil y al final la de Egiguren.

Finalmente recordar que en Caracas y a instancias nuestras, una pareja de periodistas le preguntaron al entonces ministro Fraga si permitiría ondease la ikurriña. Contestó airadamente que eso no ocurriría porque antes había que pasar “por  encima de su cadáver”. Luego se tuvo que chupar todo lo que vino.

También las claves actuales de la política española vienen de estos lances donde se demuestra que la mala bilis de sus antecesores sigue imperando en sus descendientes.