Abogado

Si el recuento manual no me falla (soy un humilde ser humano, no una potencia planetaria…), he superado las veinticinco colaboraciones con 21NOTICIAS. Desde enero hasta aquí he dejado por estos lares visiones, opiniones y valoraciones de modo absolutamente libérrimo: sin sugerencias previas en los temas a tratar, ni restricciones a posteriori en la forma abordada. A mi aire.

En este contexto he procurado corresponder a mis anfitriones en 21NOTICIAS dejando a un lado cualquier atisbo de lenguaje soez o malsonante y huyendo de insultos y descalificaciones.  Hoy me voy a aprovechar de esa libertad (confío en su comprensión) y voy a romper un poco esas pautas para soltar un buen: «¡A la mierda!».

¿Por qué? Porque sí, porque delante del teclado me lo pide el cuerpo, me lo pide el alma y en ocasiones conviene ofrecer a la materia y al espíritu lo que piden. Un desahogo gamberrillo y transgresor. Existen desahogos vocingleros, públicos y ostentóreos; y otros privados e íntimamente reconfortantes. ¿Quién no se ha asomado en algún momento a la ventana, o a la tele, o a los medios de comunicación en general, o ha vivido alguna experiencia personal de esas «edificantes» y no ha tenido la tentación (vencida, o no) de soltar un «¡a la mierda!»? En general no sirve de nada, pero se queda uno muy a gustito. Que se lo pregunten, si no (allá donde estén), a nuestros recordados José Antonio Labordeta y Fernando Fernán Gómez, cada cual con su estilo y su talante.

Si has llegado hasta aquí, no te cortes y, te haya gustado o no este elogio al exabrupto, tengas o no la intención de compartirlo, suelta un gustoso «¡a la mierda!». Con una ventaja añadida: no tendrás que pagar nada, es gratis.

En consecuencia, querid@ amig@ (de no cerrárseme las puertas de este medio), hasta la siguiente colaboración en 21NOTICIAS, tú mism@:

¡¡ A …………. !!

Dejamos para otro día el «sujétame el cubata»… jjjj