Cada vez, en las Comunidades Autónomas, donde la concurrencia de factores nacionalistas, soberanistas, secesionistas, populistas, etc. gobiernan, acogidos por puro cálculo de voto, han pasado del grito al zumbido. Recordamos, a los más activos que, en el Estatut catalán, dentro de la Constitución republicana, en su artículo 48 recogía “la obligatoriedad de utilizar la lengua española en la enseñanza primaria y secundaria.” En aquellos tiempos apareció la palabra “autodeterminación” usada por Wilson para calificar como naciones a los territorios de las ex colonias. Al guirigay lingüístico hay que ponerle remedio. Sánchez Ferlosio lo advirtió: “la lengua está para entenderse los habitantes entre sí”. Para no ser analfabeto en el siglo XXI, hemos de saber tres idiomas: español, inglés y el informático.

El “estado de alarma” que lleva consigo el cierre del Parlamento, durante su vigencia, debiera centrarse exclusivamente en los fines (Covid 19) para los que ha sido promulgado. Crear una ley de “Desinformación”, no procede, ni es necesaria. D Rafael Mendizabal, ex magistrado del Tribunal Constitucional y desde hace 14 años presidente de la Comisión de Arbitraje y deontología (órgano independiente), encargado de fomentar el desarrollo ético de la profesión, desde la autorregulación y a través de las mediación, opina que “la orden sobre la “desinformación” debe ser anulada. “ Es una manifestación más del entusiasmo que sienten muchos desde que alardeaban de demócratas pero no la censuran.” (“El Mundo” 8-11-20)

OTROSIDIGO

Parece que los métodos de confinamiento perimetrado de la Comunidad de Madrid, pese a los reparos del gobierno central, ha funcionado. En el capítulo de “reparos” conviene señalar además al propio vicepresidente de la Comunidad Sr. Aguado, cuya actitud evidencia la de un personaje que no suele descansar en los aposentos de la lealtad.

ANÉCDOTA

Don José María Pemán sufrió durante el régimen anterior los embates de la censura. En cierta ocasión recibió la llamada del “corrector” de turno, quién, tras felicitar al escritor por su excelente artículo, en la “tercera” de ABC, le sugirió: “Don José María, en la frase donde aparece la palabra “pero”, podríamos sustituirla por “sin embargo” y no pierde sustancia el contenido, en esta otra oración donde figuraba “más aún” podiamos reemplazarlo por “además”, etc. etc. D. José María, tras haber soportado parecidas correcciones preguntó finalmente al censor. «¿Mi firma figura al final del artículo? Pues añádale (José María Pemán) con la colaboración de la Dirección General de Prensa.»