Encuentro esta fotografía del Campo de Concentración de Gurs, cerca de Bayona. A mi aita junto a todos los jóvenes refugiados vascos de la guerra los iban a encerrar en este siniestro lugar al inicio de la II guerra mundial en abril de 1939. Acababa de finalizar la guerra civil y los tambores de guerra alemanes e italianos sonaban con fuerza. De ahí que eligieran ir al exilio a América, pensando en volver cuando la guerra terminara. No fueron momentos fáciles.

La foto fue obtenida el 9 de abril de 1939 a bordo del avión especial del periódico “La Petite Girtonde”, pilotado por Pierre Obrecht siendo el cámara George Berniard.

En este campo habían estado burukides, diputados y consejeros del PNV así como sacerdotes y autoridades varias. Posteriormente fue utilizado para encerrar judíos perseguidos. Hoy en este lugar se recuerda aquel horror con un pequeño monumento que no hace honor a la importancia de este lugar en el museo de la represión.

La fotografía tenía este pie:

El tranquilo pueblo de Gurs (Basses-Pyrénées) no sospechaba, hace un mes, que conocería hoy la animación de una gran ciudad de guarnición. Sin embargo, su verde llanura, que se extiende hasta las primeras estribaciones de los montes pirenaicos, desapareció en pocos días. Por todas partes crecieron barracones como setas, se trazaron kilómetros de carretera, se colocaron canalizaciones, un castillo de agua elevado. Y por fin, el campamento, que albergará quince mil refugiados españoles, se agita febrilmente.

Mientras mil soldados franceses han venido a ocupar la localidad, los camiones de material se suceden hacia el campamento, acompañados de automóviles de turismo, de ciclistas curiosos, de visitantes a pie, que, detrás de las largas colas de alambre de púas, mirando curiosamente el paisaje que se parece extrañamente a un pueblo de retaguardia.