Escribo con dolor sobre el fallecimiento de Begoña Ezpeleta el miércoles en Bilbao. Mañana viernes  a las siete será su funeral en la basílica de Begoña. Su aita era un nacionalista jelkide sabiniano hasta la médula y su ama una emakume consecuente. Tuvo un hermano, Jon y un comercio conocido en la Villa como es la ferretería Ezpeleta en la calle Buenos Aires. Jasone Iraragorri es su prima.

En los primeros tiempos de la salida del PNV de la clandestinidad allí estaba Begoña en los kantaldis, manifestaciones, Alderdis, yendo a Barcelona, mientras su aita fue uno de los promotores de Deia, junto con tantos que querían una prensa libre.

Un día se me presentó en la sede que tenía el BBB en la calle Marqués del Puerto ofreciéndose para ayudar en lo que fuera y le encargamos algo poco usual como era las relaciones públicas del PNV en Bizkaia. Hizo una lista de personas que habían estado en la clandestinidad, viudas de consejeros, burukides, diputados, resistentes y siempre que se organizaba un acto se les invitaba especialmente algo que agradecían el que se acordaran de ellos, cosa que ahora ya no se hace, desgraciadamente, y cuando Carlos Garaikoetxea fue elegido presidente del Consejo General Vasco se ocupó de organizar todos los detalles de aquel acto de tal forma que el nuevo presidente la incluyó en su gabinete. Con ella le propusimos a Garaikoetxea utilizar la fórmula de Agirre en su juramente de 1936, cosa que hizo consagrándose a futuro, con cambios, como la oración de la promesa o juramento todos los años. Nos reíamos cuando leíamos que esa fórmula arrancaba de la tradición  y  nos decíamos el desconocimiento que había en este país sobre la historia porque en verdad solo había sido utilizada una vez ya que Leizaola en el cementerio de Donibane había dicho otra en 1960.

Era persona de fuerte carácter, ordenada, con gusto y muy ejecutiva algo necesario en aquel incipiente gobierno que partía de cero  organizándolo todo desde Ajuria Enea tras las dos elecciones de Garaikoetxea. Con ella viajamos a Panamá, Caracas y Bogotá en 1983 y Gorka Knorr me recordaba como se reía cuando le vio al periodista Ramón Mur con corbata para entrar en el Palacio de Miraflores, obligado por el protocolo, ya que a las ruedas de prensa en Ajuria Enea iban los periodistas como a un picnic. La informalidad del personal no le gustaba nada y tenía razón. ”Hay que prestigiar las instituciones y no andar de trapillo” les decía.

Le vi por última vez en la Casa de Juntas de Gernika en diciembre del año pasado. El gobierno vasco había organizado un acto en recuerdo del regreso del exilio del Lehendakari Leizaola y le había llamado a Aintzane Ezenarro, directora de Gogora, diciéndole que ese viaje de regreso lo habíamos organizado nosotros alquilando un avión de Aviaco que se fletó para eso y esa gestión la había hecho Begoña. Aintzane entendió que merecía estar allí y allí estuvo feliz y agradecida. Recordamos como Izaskun Arrizabalaga, de Zeanuri y que trabajaba en Marqués del Puerto es ahora la que recibe a los visitantes de Lehendakaritza. Ella le llevó. También que parecía que para ser jefa de protocolo de Ajuria Enea había que llamarse Begoña como ella, Begoña Salinas en tiempos de Ardanza y Begoña Revuelta durante el mandato de Ibarretxe. Detalles humanos que no se pueden dejar de realizar hacia personas que en su momento tuvieron una responsabilidad e hicieron bien su trabajo. Me dijo ese día que tenía unas películas filmadas de la llegada del Lehendakari y del acto de Gernika y quedamos en que me las iba a dar para que las hiciera llegar a la Filmoteka vasca. En ese acto estuvo asimismo la hija del Lehendakari Leizaola, Itziar, en cuya casa vivió el Lehendakari cuando volvió del exilio en 1979. Y que asimismo acaba de fallecer. Lamento que estas referencias humanas jamás encuentren un hueco informativo en ETB y creo que es de agradecer que vidas de compromiso sean reconocidas sobre todo para sus familias.

He elegido estas dos fotografías. Una en el Carlton con la esposa del senador Frank Church que vino a visitarnos en 1977 ocupándose ella de todos los detalles. Aquella visita fue todo un espaldarazo a un incipiente PNV. Y la otra en el primer Aberri Eguna de Aralar en 1977 desfilando con su batzoki, el de Abando y donde vemos a quien fuera concejal de Bilbao Uribarri, Arantza Arribas, Javier Eizaguirre, y Elisabete Bizkarralegorra.

Descanse en paz una jelkide que amó a este país y trabajó por él.