Ayer salió publicado el CIS postelectoral correspondiente a las elecciones autonómicas de Galicia. Pese a la mala fama que tiene en la actualidad el CIS debido fundamentalmente a la injerencia de su director en ciertos modelos de corrección de las encuestas, el Centro de Investigaciones Sociológicas es una referencia para cualquier politólogo debido al acceso gratuito a un alto número de estudios y la calidad de estos. Además del característico informe mensual sobre opinión política nacional, desde el CIS se realizan dos estudios muy interesantes con motivo de cada elección que transcurre en España: el preelectoral y el postelectoral.

En este artículo, trataré de desgranar un poco las claves que ofrece el CIS postelectoral, así como comparándolo con resultados que aparecen en el preelectoral para poder así averiguar cuáles han sido los cambios que se han ido dando en campaña. Ayer ya tuvimos a los representantes políticos diciendo que su partido estaba en cabeza porque para ellos da igual lo que diga la encuesta, siempre ganan; hoy intentaré desgranar los datos.

En primer lugar, es poderosamente interesante la manera en la que definen su ideología los votantes gallegos. En este caso, no se usa una escala de 1-10 como suele ser habitual sino familias ideológicas (conservador, socialista, nacionalista…). Las respuestas son sorprendentes teniendo en cuenta los resultados en las elecciones. Solo un 5.9% de los encuestados se define como nacionalista, algo sorprendente viendo los resultados del BNG que obtuvo casi un 24% de voto. Seguramente, esto hace indicar que el votante mayoritario en estas elecciones del BNG no lo hizo por su causa nacionalista sino por ver en Ana Pontón la única alternativa a Feijóo.

En cuanto a los motivos que les llevaron a decantar el voto, un 65% de los votantes afirmó en el preelectoral del CIS que votaría en base a los temas propios de Galicia. Este dato reafirma la posibilidad de que los votantes hayan vuelto al sistema político tradicional en Galicia con tres partidos y no hayan dado la confianza a los nuevos partidos (Podemos, Cs y VOX) al ver estos como fenómenos gobernados desde Madrid y al carecer de caras excesivamente reconocidas haciendo política en/desde Galicia. La encuesta postelectoral otorga otro dato en este sentido, sólo el 23.5% tiene Twitter, un medio que suele estar dominado por los nuevos partidos, pero que no gana elecciones.

Si se comparan los dos estudios (pre y post electoral), se pueden sacar varias de las claves de cuando se produjo el sorpasso BNG-PSdeG. En junio, los votantes dan un empate entre estas dos formaciones con un poco de ventaja para los de Pontón, sin embargo, en el psotelectoral, el BNG se encuentra ya cerca del PP y alejada del PSOE que se queda en el 14%. ¿Por qué puede suceder esto? Está claro que existe una gran cantidad de personas que no dicen que votan al PP y lo acaban haciendo, ese voto oculto hace que siempre en las encuestas salga rezagado en intención de voto y luego obteniendo un mayor resultado. Anteriormente, este dato se achacaba al desgaste que producía gobernar y a la impopularidad de algunas medidas, en Galicia creo que tiene que ver más con las muestras que se utilizan en las encuestas donde se tiene en cuenta la edad de las personas, pero no tanto la diferencia rural-ciudad donde se producen grandes diferencias de voto.

En cuanto a la diferencia entre BNG y PSdeG, vemos como en junio existen un 30% de indecisos que no sabe a quién votar. Estos indecisos estuvieron, según el propio CIS, entre En Común-BNG y PSdeG-BNG. El trasvase parece claro, sin embargo, parece que es gracias a la campaña realizada por el BNG y los debates, el motivo por el que Ana Pontón se impone ante un gris Gonzalo Caballero.

Otra de las claves que enseña la comparativa de los dos estudios es la movilización que se produjo para estas elecciones. En junio, sólo el 40% de la población tenía mucho o bastante interés por la política. En septiembre, nos encontramos con el 50% de la población interesada. Este gran crecimiento se puede deber a dos factores: que la muestra escogida sea pequeña y se haya entrevistado en esta ocasión a un votante más ideologizado o, por el contrario, que se haya producido una gran movilización este verano a raíz de las elecciones y de lo que está ocurriendo.

Por último, una buena forma de controlar la implantación en el territorio de cada partido es atendiendo a la variable en la que se pregunta qué partidos se han puesto en contacto con ellos. Lo más destacable es que sólo el 35.4% afirma haber recibido propaganda, incluye mailing, o haber hablado con algún representante político. De esos, el 81.1% afirma haber tratado con el PP, el 63% con el BNG, el 72% con el PSOE y entorno a un 30-40% en el caso de los nuevos partidos. Esto muestra el gran poder del PP en Galicia con presencia en todos los rincones y como el PSdeG sigue teniendo más personas que el BNG.

Por lo tanto, estas elecciones nos llevan de nuevo a un escenario más similar al de los años 90. La clave a analizar será ver si eso se mantiene en elecciones generales o no.