Mi primer café del día se avinagró al contemplar las imágenes de una desvalida anciana vejada y maltratada en una Residencia por una psicópata malnacida sin la más mínima humanidad. No deseaba que mi segundo café, en la sobremesa de este sábado, conservase ese regusto amargo a bilis y a rabia. Hay vida (tiene que haberla) más allá de la mala gente.

Llamadme ingenuo, pero quiero pensar que las buenas personas abundan más que las malas, que las manzanas podridas son minoría en el frutero, que “la Tribu del Fémur Consolidado” pervive, crece y persistirá.

No sé si realmente puede hablarse con rigor científico de intangibles como “el alma de un pueblo” o de un “espíritu colectivo”. Lo cierto es que en Galicia productos diversos tales como camisetas, bolsos, pines y hasta una campaña publicitaria de una gran cadena de supermercados portan estas dos palabras: “malo será”.

Las desgracias, los percances, las calamidades, los desastres, las desventuras, los accidentes, las desdichas, los infortunios, las adversidades, los malos momentos… sobrevienen; la villanía y la maldad por desgracia están a la orden del día. Pero siempre, de una u otra manera, hay un rayo de esperanza, la luz vence a la oscuridad, después de la tormenta llega la calma…, porque “nunca choveu que non escampara”.

Dirán los pesimistas (para otros: optimistas bien informados) que aunque no haya mal que cien años dure, tampoco hay cuerpo que lo resista… En fin: malo será.

Me asomo a la ventana y no veo a la chica de ayer. Veo lo de siempre, o lo de casi siempre: del “todo saldrá bien” al “todo saldrá regulinchi”.  Veo disputas políticas estériles, faltas incomprensibles de consenso, intervenciones disparatadas y decisiones espeluznantes; también veo a gente currante, comprometida, generosa, desinteresada, empática, abnegada…, que me hace creer que nada está perdido.

Duermo mejor pensando que la Tribu del Fémur Consolidado permanece firme, se extiende y pervivirá mientras la Humanidad exista sobre la Tierra. Malo será… Corre la voz. Con zeta.