Esta madrugada tuvo lugar el primer cara a cara de las elecciones presidenciales de los Estados Unidos y debo reconocer que me sorprendió cada uno de los momentos del debate. Cuando analizas el fondo de los candidatos y del presentador se puede ver una gran diferencia con la política española. Los tres protagonistas superaban los 70 años, algo muy diferente a lo que ocurre en España viendo que la media de edad de nuestros líderes se encuentra más bien en los 40 años.

Ambos candidatos tienen un gran bagaje institucional, ambos saben lo que es gobernar el país y, por eso, pensé que ayer tendríamos un debate de ideas. Lo de ayer nada tuvo que ver con ese pensamiento mío, los que nos quejamos de nuestra clase política deberíamos ver, aunque fuese solo un rato el debate de ayer para ver que no estamos tan mal como otros sitios.

El moderador no estuvo bien, fue incapaz de hacer a Trump respetar los turnos, no le dejaba ni terminar las preguntas, pero tampoco consiguió que Biden respondiese a lo que le preguntaba. La sensación era de un Trump por libre, como si no se hubiese preparado intervenciones por bloques y, por otro lado, un Biden muy encorsetado, con el discurso muy memorizado e incapaz de salirse del guión.

Cuando imparto clases de debate siempre digo que la forma es tan importante como el fondo debido a que dependiendo de como lo cuentes conseguirás una reacción u otra por parte del oyente. Por poner un ejemplo, no se debe usar el mismo tono ni los mismos gestos para hablar de lo mal que lo hace un político determinado que para pedir el voto. En televisión, la forma se hace todavía más importante debido al alto número de cámaras y planos posibles en los debates.

En este sentido, Biden estuvo horrible, con una comunicación que le deja muy mal parado. Trump se pasó todo el debate buscando encender a Biden y este no quiso confrontar, algo legítimo cuando tratas de hacer ver que el otro candidato es un populista y que tu aspiras a un voto racional, sin embargo, bajo mi punto de vista Biden excedió los límites de la complacencia. Trump, en un discurso más parecido al de un mitin que a un debate electoral, le dijo cosas como: “venga a ver si das acabado la frase”, “no uses la palabra inteligente porque no has hecho nada inteligente en tu vida”, “te graduaste siendo el que peores notas tenías de tu clase” o el “es que nadie va a sus mítines, me quieren escuchar a mí”. A todo eso, Biden únicamente reprochó a Trump sus palabras llamándole payaso en una ocasión.

Otro de los temas que deberían avergonzarnos de que saliesen en un debate fue el tema del hijo de Joe Biden. Trump le acusó en un primer momento de hacerse rico a costa de hacer negocios con Rusia y China desde que su padre era Vicepresidente de los EEUU. Biden, de nuevo errático, decidió bajar la cabeza, cerrar los ojos y callar; un gesto que debería ser descartado por cualquier comunicador al dar la sensación de que lo que está contando es verdad y sentirse abochornado.

Lamentablemente, los errores de Biden no se quedaron ahí y, después de haber salido mal parado con el tema de su hijo, volvió el mismo a sacar el tema alegando que estaba profundamente orgulloso de su hijo y de su misión en las Fuerzas Armadas. Trump preparado para el último asalto le recordó que su hijo fue expulsado del ejército y que había caído en las drogas.

En cuanto al discurso elaborado de medidas fue más bien escaso. La parte en la que Biden estuvo más brillante fue al inicio cuando habló de la renovación de la juez del Tribunal Supremo. Argumentó la necesidad de darle legitimidad al tratarse de un cargo vitalicio y pidió esperar unos meses para que esa elección fuese acorde a los intereses de los americanos al estar temas como el aborto en juego. Trump, como siempre con un discurso muy simplón, argumentó su legitimidad en base a que le habían elegido para cuatro años y que aún no se habían cumplido.

En el resto de áreas temáticas poco destacable en cuanto al mensaje. Biden estuvo mejor en lo que se refiere a Coronavirus explicando como Trump ya había prometido acabar con la epidemia para Semana Santa y rechazó que la vacuna fuese a estar lista en apenas un mes como promete Trump. Por su parte, el presidente de los EEUU apostó por vender una imagen catastrofista de Biden como Presidente, no justificó su actuación sino que explicó todo lo mal que podría ser con el candidato demócrata.

Creo que Trump sale reforzado de este debate. El Covid había provocado una fuerte desmovilización de su electorado y ayer se dirigió específicamente a ellos. Con su discurso vuelve a una movilización que es clave para conseguir sumar más voluntarios y votantes.

Por su parte, Biden sale en tela de juicio. Los votantes demócratas que apostaron por Sanders y no por el siguen sin estar convencidos de ver a Joe como presidente y únicamente votarán para echar a Trump de la Casa Blanca. El problema es que ese facto puede traer una fuerte abstención que favorezca a los Republicanos.