El día San Miguel de 1936 los falangistas le cortaron el pelo al cero a mi ama en Zarautz. Tal día  como hoy hace 84 años. Era la hija de Patxi Olabeaga, director del Banco Guipuzcoano en esta Villa y conocido nacionalista, y había  que perseguir, vejar, humillar y reprimir y lo hicieron. A su ama la reclutaron en el  convento de Santa Clara. Les quitaron todo y las expulsaron de Zarautz a una Iruña en plena efervescencia fascista propiciada por el general Mola.

Mi ama siempre recordaba ese día y  se compraba una pitxia y lo recordaba y nos contaba la historia.  Joxe Joan Gonzalez de Txabarri, siendo diputado y tras una charla en el Batzoki, le entregó  un gran ramo de flores. Fue feliz.

Me sirve este recuerdo para hablar de lo ocurrido este domingo en el cementerio de Zarautz de otro asunto vinculado con la represión. José Manuel Bujanda, que vivió con la intensidad extrema del amigo el fusilamiento de Txiki como compañero de lucha y de amistad, ha escrito con este título  una breve denuncia sobre lo que vio y no le gustó. Ha hecho muy bien en denunciarlo. Nadie con más  autoridad moral para hacerlo y denunciar una manipulación  más de los  de siempre.

Dice asi José Manuel Bujanda:

«Quisiera como primera y humilde consideración mostrar mis más sinceros y personales respetos a la familia y amigos de Jon Paredes TXIKI. Mi máximo respeto humano y personal a ellos. El máximo. Dicho lo dicho, quisiera hacer constar que año tras año, durante largos años, cada 27 de septiembre nos acordamos de los últimos fusilamientos del franquismo, los últimos fusilamientos de la dictadura. Los vascos nos acordamos de Angel Otaegi y de Jon Paredes “TXIKI”. Año tras año la marca de la llamada Izquierda abertzale en sus variados y múltiples nombres, últimamente Bildu-Sortu, acapara el acto, protagoniza, se presenta, arroga y acapara el nombre, la historia y la persona de Jon Paredes TXIKI. Viéndolo de fuera y máxime si no se conociese la historia de hace 45 años parecería que, sin entrar en ningún matiz clarificador, el fusilado TXIKI hubiera sido militante de ETA militar encuadrado pues dentro de lo que podríamos entender el mundoen la anterior mencionada Izquierda abertzale. Pues no, no, TXIKI no pertenecía a ETA militar sino a ETA político militar, y es conocido para los que algo saben de historia que el devenir de ambas ramas de ETA fue absoluta y totalmente contrarias. ETA político militar se disolvió en 1983, es decir con los primeros rayos de luz de la llamada transición política, su reflexión política le llevó a su disolución. ETA militar en cambio continuó cruel y lamentablemente con decenas de años más su actividad terrorista en democracia causando centenares de víctimas y asesinatos. Engullir a TXIKI en su mundo es trampa y mentira, no responde a la historia, es intentar acaparar compulsivamente a todo lo que se mueve y les interesa. Es manipulación. Y duele. Duele ver la parafernalia caduca y añeja del cementerio de Zarauz en la que uno no entiende entre otras cuestiones el porqué, ni la razón, de la bandera republicana española en su sepultura, ni en la que uno no entiende las reflexiones obligatorias de representantes de la dirección de Sortu que sospecho ni saben de lo que hablan. Manipular la historia, las personas y las decisiones libremente adoptadas en su día por las personas a las que presumiblemente se quiere homenajear no son de recibo, se miente, se manipula, se asemejan al quehacer de los carroñeros de la vida, de la verdad de lo que ocurrió, de la ética, de la historia y del futuro. En política, como en otras facetas de la vida, no vale todo, y menos manipular y mentir al pasado y al futuro.»