La tertulia de este miércoles  en Radio Euskadi se ha abierto analizando la huelga educativa de la víspera. Los tertulianos u opinadores, Elizondo, Rodriguez y Bujanda, han estado ponderados y lo han hecho desde el conocimiento del contencioso educativo, sobre todo Bujanda.

Ander Arzak ha abierto los micrófonos a la calle y un oyente ha comentado no entender la primera rueda de prensa del nuevo portavoz del gobierno vasco Bingen Zupiria y se preguntaba por esa famosa imagen del poli bueno y del poli malo. El poli malo en este caso sería el Lehendakari que argumentadamente criticó el domingo esta convocatoria de huelga mucho más tras la petición que les había  hecho el Consejero Bildarratz a los sindicatos nada más  llegar de no hacerla y negociar.

Generalmente el poli bueno es el presidente y el poli malo en este caso ha sido quien debería ser su parachoques, que para el oyente había actuado de poli bueno dejando al Lehendakari como el poli malo. Las figuras de Suárez-Abril Martorell, González-Guerra, Aznar-Cascos, Zapatero-Blanco están  ahí  para demostrarlo.

Pero es que esta huelga ha sido duramente criticada por Bildarratz, Ortuzar y Atutxa y si el Consejero tuviera paciencia de escuchar lo que se dice en el PNV y en el mundo educativo, no hubiera estado tan comprensivo con una huelga tan salvaje donde lo de menos era los alumnos, sus padres y su propio compañero de Gobierno y el Lehendakari  ante una huelga apoyada incluso por Vox y anunciada en febrero con esa voluntad de conseguir por la presión lo que no se consigue en las urnas. La famosa primavera roja y la huelga por la huelga que curiosamente no llevan a cabo en Navarra y, los sindicatos UGT y CCOO, en toda España. Euskadi como muestra internacional de lo que no se debe hacer en educación. Zupiria lo comentó  como quuen comenta un dato meteorológico.

Sé por experiencia que un portavoz ha de medir sus palabras, que una palabra de más puede originar un incendio, que de lo que se trata es de buscar acuerdos, que la comunidad educativa es compleja, que el derecho a huelga es fundamental y que de lo que se trata es de trabajar en los acuerdos, pero también sé que quien no hace pedagogía, quien confunde al personal con un discurso tan comprensivo hacia un núcleo duro que solo busca la confrontación y quien no apoya  al ideario que le ha puesto en ese lugar se equivoca y confunde a la ciudadanía. Un gobierno debe de hacerse querer, si, pero también  no defraudar en el mensaje. De no ser así se produce el desistimiento de los propios y no se consigue ni una palmada de los beligerantemente contrarios.

La política es diferenciación y respeto. Por eso me solidarizo con lo dicho por Urkullu, Bildarratz, Ortuzar y Atutxa. La huelga del martes fue un pulso indebido de gentes que no buscan precisamente el acuerdo. Una pena en tiempos de zozobra y huracanes.

Zupiria no estuvo para mi , y para muchos, acertado. Espero que esta crítica no sea considerada una enmienda a la totalidad hacia un magnífico profesional.