El 12 de julio hubo elecciones en Euzkadi. Se presentó hasta VOX. Ningún sindicato. En los mítines dicen que lo suyo no solo es la reivindicación laboral, sino también la política. Sin embargo, las elecciones al Parlamento no va con ellos. Son políticos pero no les gustan les cuenten. Y lo dicen. Son un contrapoder.

Los sindicatos en una sociedad democrática articulan demandas de los trabajadores. También los partidos. Por eso estos se presentan a las elecciones. En democracia no existe otra forma de conocer que quiere el ciudadano y cual es el mandato del pueblo. También el derecho de huelga, pero no la huelga por la huelga.

El pasado lunes Jokin Bildarratz prometió su cargo como Consejero de Educación. El Lehendakari Urkullu lo había designado para el cargo. Previamente Urkullu había competido con la Sra. Maddalen Iriarte que presentó su candidatura. Ganó Urkullu con mayoría absoluta.

Al día siguiente, Bildarratz, convocó a todos los sindicatos que pasaron por su despacho. Los tigres sindicales consideraron que el Consejero les había dado comida de gato.

No fue eso. Acababa de llegar y les pedía un mínimo de tiempo y no convocar la huelga en sintonía con la inmensa mayoría de los padres de los miles de alumnos que hay en la CAV. Les dijo que se iban a contratar un millar de docentes  para este curso y puso 87,2 millones de euros al servicio de sindicatos y agentes educativos en una aportación en estos tiempos de inmensa crisis para lidiar con las necesidades surgidas en la actual coyuntura.

Bildarratz, que él es docente tiene kilometraje. Compaginó en su tiempo de alcalde de Tolosa la presidencia de Eudel. Conoce bien los ayuntamientos y por eso se reunió con el actual presidente  Eudel  para  acordar la puesta a disposición de espacios municipales  a los centros educativos  con casos covid 19 asunto que será gestionado por su departamento y los ayuntamientos.

El nuevo Consejero les había dicho a todos los sindicatos que una huelga no aporta nada a nadie del sistema educativo. Él representa a un gobierno democrático elegido en las urnas.

La respuesta de los que no se habían presentado a las elecciones fue extender la huelga del próximo martes a las 10.000 trabajadoras de las subcontratas  del sector, es decir, de la limpieza transporte escolar y comedores. Y no es que no la puedan convocar sino que en democracia hay un valor supremo que es la búsqueda del entendimiento.

Pero ésto no va con ellos.

A Bildarratz no le quedó más remedio que salir en rueda de prensa diciendo que salen más perjudicados los más débiles, familias desestructuradas y terminaba preguntando si esta huelga les iba a dotar de más seguridad y de más recursos.

Aquí, por lo que se ve, lo que importa no es lo que diga el ciudadano con sus votos sino el pulso sindical de unos señores no elegidos para decir quien es el que manda en el mundo educativo, un mundo necesitado de gente vocacional, seria, con las ideas claras que cuando un político elegido democráticamente les pide tiempo y trabajar al unísono, le responden con una huelga.

Ya se que me dirán que estoy contra el derecho de huelga. No es verdad. Estoy contra esta huelga, como la inmensísima mayoría de los padres hartos de este pulso.

Yo, sinceramente, flipo. ¿Y ustedes?.