A los buenos españoles, entendiendo por tal a los seguidores de aque­lla «España, Una, Grande y Libre», no les solía gustar que el rey le hi­ciera carantoñas políticas al lehendakariIbarretxe. De hecho, más de una vez protestaron  por lo que consideraban un exceso de atención hacia un presidente «separatista», que, sin embargo, tenía hacia el jefe del Es­tado las consideraciones de representante del estado en Euzkadi. Va en el cargo. No ha habido acto en Euzkadi con el rey donde no haya estado el lehendakari, ni haya habido un aurreskularilevantando la pierna hasta el infinito al son del txistu y el tamboril.

Pero, al parecer, estas deferencias y no lo sabíamos, no eran correspondidas. Se descubrió en un acto previo a la campaña electoral vasca de 2009en un rápido viaje de la pareja real para inaugurar la biblioteca de la Uni­versidad de Deusto, diseñada por el arquitecto Rafael Moneo. Biblioteca que pedimos se llamara «Leizaola» en recuerdo del segundo lehendakarique impidió la volaran en 1937pero el rector Oraá nos negó la sugerencia con cajas destempladas El caso es que el rey, a pesar de lo que me dijo en su día de que estaba harto de visitar el País Vasco invitado o por los jesuitas o por el BBV, visitó Bilbao a finales de enero de 2009Una semana después se iniciaba la campaña electoral vasca. Las cosas estaban al pil-pil y, en eso, el lunes 2de febrero, en ElCorreola columnista Tonia Etxarri,  escribió lo siguiente: «A López, hoy por hoy, no le contradice nadie. Hasta el mismo rey no oculta su entusiasmo. En su reciente visita al País Vasco cuentan que don Juan Carlos, en un acto pú­blico, le espetó al candidato socialista, señalando al lehendakari«Patxi, a ver cuándo ganas a éstos, ¡que llevan casi treinta años en el Gobierno!». Y en otra conversación con el candidato del PP, Basagoiti, no pudo ser másexplícito: «Vosotros lo que tenéis que hacer es apoyar a Patxi».

Ese lunes repicaron todos los teléfonos. Perplejidad. ¿Es éste el que nos arbitra y modera, la instancia neutra que vela por todos? ¿Ycómodice estas cosas él, que lleva 34años sin que lo haya elegido nadie?

Escándalo en Ajuria Enea, en Sabin Etxea y en todos loslugaressensatos del país. Espeso silencio en Madrid. El rey acababa demeteruna vez más, la pata hasta el corvejón. Pero era en Euzkadi. Si hubieradicho «Oye, Mariano, a ver cuando le ganas a estos socialistas, que lle­van cinco años gobernando mal y no saben cómo salir de la crisis», se hubiera armado la de Dios es Cristo. Pero ocurría en Euzkadi y, una vez más, un manto de silencio cubrió el despropósito de un rey patoso y borde.

Yo, como no podía ser menos, le dije públicamente las verdades del barquero, pero el silenciador oficial se hizo presente. Registré una pre­gunta al Gobierno. Más silencio. ¿Qué pintaba D. Juan Carlos de agente electoral de Patxi López? Si este hombre se entrometía así en la campaña vasca, ¿qué no habría hecho el 23-F?Pero la caravana multi­color se llevó la gansada.

Y no era cosa menor. Esos días se decía que el rey, de forma poco patriótica, tiene el corazón blanco (Real Madrid), pero nunca fue al Bernabéu durante la presidencia de Calderón, y eso que una vez dijo: «A ver cuando echáis al … de Capello». Y lo echaron.

El caso es que las elecciones se celebraron el 1de marzo y ganó ampliamente el PNV, con cinco parlamentarios más que el segundo par­tido, el de Patxi López, así como con ochenta mil votos de diferencia. Pero Ibarretxe, siguiendo el consejo del rey, fue desbancado. Elimina­da la izquierda abertzaledel Parlamento Vasco, se juntaron el agua (López-PSE) con el aceite (Basagoiti-PP) y lograron lo que no se ha­bía conseguido en treinta años: «desalojar» al PNV de Ajuria Enea si­guiendo ese atajo. En Galicia acababa de ganar el PP, y en Madrid y en Valencia el odio entre el PSOE y el PP hacía fundir todos los plo­mos. Sin embargo, el trofeo de caza, el punto verde en el mapa, fue pintado de rojigualda en una Comunidad mayoritariamente nacionalista.