He oído varios comentarios sobre el acuerdo de la Asamblea Nacional del EAJ-PNV en relación con la unanimidad de los allí presentes para avalar la información dada por Ortuzar y Urkullu en relación al pacto PNV-PSE. Lo mismo sobre los resultados de la consulta del PSE con un 93%. Decisiones a la búlgara.

Y si, puede resultar chocante si no se está en las claves de una situación límite como la que vivimos. Una situación que creará mayor desigualdad, tensión social, gente en creciente paro, ausencia de futuro. Una situación que requerirá más recursos y más inteligencia política ante una oposición lamiéndose sus heridas que ha de hacerse notar ante una mayoría absoluta gobernante.

Una situación que se verá sacudida por una cohabitación sindical y política de Bildu con ELA y LAB, que tratarán de llevar a la calle una crispación sindical articulada en un contexto de gran sensibilidad social y con esta a flor de piel. Salud, educación, asistencia social, trabajo, paro, servicios públicos y retos como la digitalización de la sociedad que en el confinamiento ha avanzado décadas en su concienciación.

Ante esto, la gente pone la lupa en los matices o apoya el carro con su hombro. Es lo que ha pasado en la Asamblea jelkide porque  internamente se le dijo al PNV que la meta era conseguir un parlamentario más en cada territorio, algo que se ha cumplido lográndose cotas de representación de los tiempos previos a la división del PNV en 1986. Nada pues que objetar sino todo lo contrario.

Llevo en la Asamblea Nacional desde 1977. Soy el único afiliado que tiene ese honor. El único. Y lo digo porque como nadie puedo comparar ambientes asamblearios. Los he visto todos y el de este lunes 31 de agosto en Sabin Etxea era el ambiente de gentes preocupadas, conscientes de la situación que se vive y dispuestos a no poner palos en la ruedas. No significa esto que el debate y las aclaraciones no se den ni sea la tónica a futuro porque además está convocada y viene  una Asamblea  general que se anunció para el 30 de noviembre donde se pueden discutir aquellas cosas que no funcionan en base a iniciativas y propuestas tratando de superar eso que dijo Ortuzar de que nos tildan de ser último partido analógico en una  sociedad digitalizada. Y si, hay que trabajar en ello.

El contexto de la aprobación este jueves del nuevo gobierno de coalición  es distinto a todos los demás. Hemos vivido las tres UVES. La Uve del virus. La Uve del verano haciendo elecciones en esta estación y la Uve del vacío electoral, produciéndose una gran abstención. El ciudadano por miedo o por falta de motivación o por confiar en los resultados el caso es que ha dejado de votar y esto es preciso analizarlo.

Vienen cuatro años duros pero con posibilidades de hacer muchas cosas. La oposición no dará tregua ni cuartel. Y el gobierno tiene que gobernar y explicar  bien lo que hace.

Ese es el gran reto.