Nada nuevo bajo el sol. Ziarreta y Urizar vendieron la formula de la Izquierda Abertzale nucleada en una plataforma llamada Bildu con Sortu, Aralar y Alternatiba. Habían estado en el Gobierno Vasco de Ibarretxe con Ezker Batua, pero con sigla propia, y eso no les satisfacía. Querían reemplazar al PNV como fuera y se embarcaron en el proyecto de la vieja Herri Batasuna creyendo ingenuamente que iban a pintar algo.

Previamente Ziarreta había dejado al Lehendakari Ibarretxe en la estacada. Este tuvo que disolver el Parlamento y convocar elecciones que ganó pero la entente de Patxi López con Basagoiti mandó al PNV a la oposición. Era lo que quería aquella EA y sobre todo Sortu. La operación era de manual. Se llama “autobús con compañeros de viaje”. El conductor era y es Sortu. Y los compañeros de viaje, compañeros kleenex, que se van tirando poco a poco por la ventana.

La idea de todos en alegre biribilketa es atractiva. La venden como una izquierda con cuatro sensibilidades. Y como Sortu tiene el pecado original de ETA, EA les venía muy bien para tapar sus vergüenzas. Pero esa EA entreguista poco ha hecho para marcar su propio terreno y en la actualidad le apuñalan por todas partes. Ya ni les tienen respeto. A los pocos de EA con cargo los han reconvertidos en gentes más de Sortu que los de Sortu.

Bildu, como proyecto para incautos es el chollo del siglo. Pero los partidos comunistas de las tierras vascas actúan como Drácula. Te chupan la sangre y cuando ya vales muy poco te deshaucian.

Es lo que le acaba de ocurrir a EA en Navarra.

El sector crítico, apoyado por el fundador de EA Carlos Garaikoetxea, denuncia que el desaire de EH Bildu a EA en  esta ocasión es claro, ya que la parlamentaria en el Parlamento de Nafarroa, Miren  Aranoa  había  reclamado expresamente y por escrito que su recambio en la Cámara navarra fuera de su mismo partido. En una misiva, Aranoa considera que, al renunciar a su escaño por un tema de «causa mayor» y «al tratarse de uno de los dos únicos escaños» correspondientes a su formación, «ha de ser una persona de Eusko Alkartasuna quien me sustituya». La carcajada en Sortu ha sido antológica.

Más allá de la misiva de Aranoa, fuentes del sector crítico explican que dentro de EH Bildu hay un reparto por cuotas de partido tanto en el Parlamento de Nafarroa como en la Cámara vasca que garantizaría a EA poder mantener su representación   parlamentaria  en caso de que uno de sus diputados renuncie, más si cabe cuando el motivo de la marcha de Aranoa es de «fuerza mayor».

Por todo ello, esta corriente ha denunciado infructuosamente «modificaciones» en la actitud de EH Bildu en comparación con los inicios de la coalición que aglutina a Sortu, EA y Alternatiba. «Antes, cuando un miembro de EA dejaba su cargo, se ponía a otra persona de EA», recuerdan. Asimismo, critican que la elección de Arantxa Izurdiaga para reemplazar a Miren Aranoa es «una decisión unilateral de Sortu» que no se ha debatido en ninguno de los canales internos de EH Bildu. «Esta decisión no se ha tomado en ningún  órgano de la coalición», aseguran muy molestos.

El precedente de Urizar

No es la  primera vez que EH Bildu realiza un movimiento de estas características en detrimento de la formación nacida en 1986. Sin ir más lejos, hace un año la coalición independentista optó por un representante de Alternatiba para sustituir en el Parlamento Vasco a Pello Urizar, que abandonó su escaño y el liderazgo de EA para retirarse de la política.

Para colmo la situación de las elecciones internas de EA están en sede judicial.

Todo de manual. Un clásico diría que “con niños se acuesta, meadito se levanta”.

Pues eso.