Fue Garbiñe Aranburu quien dijo aquello de la “primavera  roja”. No tenía bola de cristal esta revolucionaria señora y resultó su augurio en “primavera viral”  y todos confinados, hasta los sindicatos que incluso han tenido sus sabrosas vacaciones, como Dios manda.

Vuelven pues al ruedo cargados de reivindicaciones y un gran stock de pancartas. Siguen diciendo que lo primero es la salud. Como si ese grito de supervivencia no lo emitimos todos los seres humanos. Todos. Hasta los “gusanos de la patronal”. Todos. Se olvidan que para tener salud tienes que comer y para comer tienes que trabajar y que además puedes compaginar salud y economía, aunque en su criterio de la primavera roja excluían una cosa y la otra y te decían que el Gobierno Vasco estaba en las garras de la patronal. La primavera roja exigía miseria para prosperar.

No sé por qué la gente tiene tan corta memoria y olvida estas tremebundeces que el tiempo siempre pone en su sitio.

Tampoco querían las elecciones el 12 de julio y sin embargo al frente del gobierno había gente más sensata que ellos, las elecciones se hicieron y hoy no estamos buscando el día de setiembre para hacerlo en medio de estos rebrotes y con permiso del alcalde de Ordizia.

Y es que los sindicatos siempre tienen razón y pasa  como con los jueces y los árbitros a los que no puedes tocar ni con el pétalo de una rosa. Si lo haces te dicen que estás pagado por Confebask que parecería fuera la gran empresa de Jack el Destripador. Pobres Pymes con esta gente.

Hoy Garbiñe Aranburu ha estado en su línea. El Gobierno Vasco, el Departamento de Educación, la Patronal, todos son culpables y en lugar de serenar y buscar soluciones anuncia marchas y huelgas. El jarabe democrático que decía Iglesias.

Me ha llamado la atención la respuesta que ha dado cuando  Manterola, con  buen criterio le ha preguntado si está de acuerdo con el criterio de bajar salarios para evitar enviar gente al paro. Ha  dicho que no, pero luego ha matizado diciendo que había que estudiar la realidad de cada empresa. ¿En qué quedamos?.

En lo que si ha estado clara es en que este sistema capitalista es el culpable de todo sin decirnos cuál es su sistema paradisíaco y cuál es su modelo resuélvelo todo  habida cuenta que le gusta el cubano, el nicaragüense y el venezolano.

Si el capitalismo es malo, me gustaría que me dijera cuales son las bondades por ejemplo del venezolano cuando del país han emigrado ya cinco millones de personas y a los vascos ni les pagan su pensión. Y la gente no puede vivir rodeada de tanta miseria.

A mí me llama la atención la frescura  y la falta de responsabilidad con la que funcionan estos sindicatos. Nunca te ofrecen soluciones sino huelgas y marchas. No te buscan soluciones, sino culpables.

Nunca tienen deberes, solo derechos. No se les puede criticar y sin embargo ellos lo hacen a tumba abierta contra gobierno y partidos y estando tan seguros de todo no se presentan a las elecciones. Dicen que lo suyo es representar  a los trabajadores como si los partidos no lo hicieran y la gente con su voto no optara. Aquí me da, hay mucha trampa porque saben que tienen altavoz y pueden decir la mayor machada que nunca pasa nada, por muy irresponsable que seas.

Es un chollo.

Conclusión. No  se presentan  a las elecciones y te dicen que hay que hacer.

Leía en Deia una entrevista a dos páginas de la presidente del Consejo escolar, Nélida Zaitegi, una señora de 63 años que algo debe saber de educación y su discurso era bien otro. Hablaba  de alumnos, de familias, de centros, de teletrabajo, de profesores, de la educación presencial, de la higiene, de los juegos, de la formación, de los niños, de la conciliación, de las pruebas, de la importancia de la educación y cuando le preguntaban sobre la gestión del gobierno vasco  ponía las cosas en su sitio en clave positiva, nunca en clave de amenaza, de huelga, de pancarta, de marcha en una actividad tan sensible y fundamental como la educación.

En definitiva que entre el catastrofismo de Garbiñe Aranburu y la sensatez  de  Nélida Zaitegi, que al parecer  de educación sabe un millón de veces más que la secretaria de LAB me quedo con esta segunda. Debo estar pagado por Confebask y todavía no me he enterado.

Lo que me indigna es el silencio de tantas familias que opinando lo mismo y no queriendo  que sus hijos sean manipulados por estos sindicatos, permanezcan callados. Y no les digan como el Emérito a Chávez. ”¿Por qué no te callas?”.

Pues porque no. Porque lo de ellos no es construir nada.

Y el que calla, otorga.