Tras las escandalosas declaraciones a la BBC de Londres por parte de Corinna Larsen, el ciudadano normal se lleva las manos a la cabeza preguntándose como ha sido posible mantener durante cuarenta años tal nivel de corrupción y cutrerío.

La respuesta es sencilla.

Todos los gobiernos de UCD, el PSOE y el PP así como el CNI y los medios de comunicación adscritos a Prisa, Vocento, grupo Lara y demás lo han permitido. Y aquí incluyo a Iñaki Gabilondo que ahora se lleva asimismo las manos a la cabeza.

Desde el Congreso y el Senado poco se podía hacer al no contar con una prensa independiente que diera voz a las denuncias que hacíamos. La sordina, las paredes de corcho, los silenciadores oficiales de todo tipo impedían que nada se conociera.

Independientemente de lo que vaya saliendo, y saldrá mucho más aunque todavía nada del 23 F, he encontrado esta pregunta que hice ante el escándalo de loa títulos que otorgaba el rey, uno de ellos al ex ministro franquista y constructor del pabellón donde vivía Corinna, Villar Mir.

Juzguen ustedes la pregunta y la respuesta.

Fue esta:

Regularización de la concesión de Títulos Nobiliarios

PREGUNTA

En estos momentos en Gran Bretaña y en su Parlamento los diputados están dispuestos a acabar con el llamado «Sistema de Honores»,   uno   de   los   escasos   restos   que   le   queda   al   Imperio Británico.

Este   sistema   –la   conversión   de   gente   normal   en   gente distinguida–   es,   además   de   anticuado,   «racista,   sexista   y secretista»   según   concluyó   dicho   comité  parlamentario.  Se   está imponiendo pues un sistema radical y sistemático. «El sistema de honores de este país debe servir para reconocer el servicio y el logro.   Se   trata   de   algo   importante,   por   lo   que   este   sistema   es necesario se tome en serio».

En   el  Estado   español  en  agosto   de   1947   la   dictadura   del general Franco publicó un Decreto restableciendo oficialmente los títulos de la mal llamada nobleza española que fueron abolidos en tiempos del gobierno legítimo de la República. El dictador usó aquel Decreto para nombrar duques, condes y marqueses a quienes bien le habían servido en su régimen dictatorial.

A diferencia de Inglaterra, donde el Gobierno remite la lista a la Reina en relación a las personas que van a recibir un honor, en España es el Rey quien por sí y ante sí otorga tales nombramientos.

Existiendo   el   precedente   de   que   al   ex   presidente   Adolfo Suárez se le otorgó el ducado de Suárez y habida cuenta del interés del ex presidente Aznar en carísimas medallas, no es de extrañar que en breve aparezca la noticia de que el Rey le ha otorgado al ciudadano Aznar algún marquesado, ducado o condado con objeto de  que   pueda   ingresar   en   el  Ghotta   nobiliario  y   pueda   casar  a alguno de sus hijos en cualquier palacio, como hizo con su hija en El Escorial.

Habida cuenta que la Constitución proclama la igualdad de todos los ciudadanos y que en el caso de dichos títulos éstos fueron abolidos   por   el   legítimo   régimen   de   la   República,   ¿piensa   el gobierno tomar la iniciativa, como en Gran Bretaña, para tratar de regularizar   esta   facultad   que   viene   de   una   dictadura   y   que   no premia el servicio y el logro sino otros inconfesables servicios?

Palacio del Senado, 19 de noviembre de 2004.

–Iñaki Mirena Anasagasti Olabeaga.

RESPUESTA DEL GOBIERNO

En estos momentos y en esta legislatura no existe la previsión de llevar a cabo ninguna iniciativa en el sentido que plantea S.S. sobre el «Sistema de Honores».

La facultad del Rey de conceder honores y distinciones viene recogida en el artículo 62 de la Constitución española, que enumera las funciones de S.M. el Rey.

Madrid, 31 de enero de 2005.

–El Secretario de Estado de Relaciones con las Cortes