Si usted quiere saber los intríngulis de la transición española los va a ir sabiendo de aquí en adelante, incluso la militarada del 23 F, auspiciada por el ilustre “motor del cambio”. Le faltó lo de la marcha atrás. Cambio y marcha atrás.

El que treinta ministros, embajadores, altos cargos de la administración hayan escrito un panegírico del rey fugado, nos dice a las claras que democracia es la española que hemos vivido estos años con un rey impune e inmune y con unos ministros y cortesanos haciéndole la ola.

Comienzan denunciando en su panfleto el poco respeto a la “presunción de inocencia”. Parece este comentario más un reproche al hijo, Felipe VI, que al pueblo soberano ya que el actual rey le quitó la paga mensual y anda dándole vueltas si le quita lo de Emérito. Quien no presumió inocencia alguna fue el hijo que actuó a la brava. Luego la primera acusación cae de su peso. El que no presume la inocencia de su padre es su Majestad Felipe VI.

Nos recuerdan sobre todo que el rey, según dice la Constitución es símbolo de “unidad y permanencia”. Sí, eso dice, y es en verdad lo que les preocupa a estos ministros, muchos de ellos del interior, como Mayor Oreja, el demócrata Martin Villa, el amigo de Villarejo Jorge Fernández, y gente así, solo faltando Barrionuevo para dar el tono de la misiva.

También sale con su firma la ministra más sobrevaluada por la brunete mediática como Ana Pastor, más conocida como Doña Rogelia. Y como no podía ser menos Rodríguez Ibarra y el ínclito Alfonso Guerra, quien tuvo que dimitir a cuenta de que su hermano Juan tenía en la Delegación de Sevilla un despachito donde cobraba peaje. Guerrismo puro del PSOE y facherío puro de la derecha. Todo exquisitamente edificante.

Bien es verdad que a mí lo que me gustaría conocer es quien ha movido ésto y por qué no han firmado los que no han firmado. A fin de cuentas treinta de casi diez veces más de ministros en cuarenta años es magra cosecha ministerial. ¿No están de acuerdo con sus compañeros cuando dicen que Juan Carlos ha sido una bendición para España y nunca “se podrá borrar su labor”? .Pues parece que si, como tampoco sus chanchullos y su vida licenciosa.

Cuando algunos se llevan las manos a la cabeza ante lo vivido, que nosotros denunciamos en el desierto del Congreso en su día, solo tienen que mirar estas firmas de estos buenos patriotas. Todos ellos sabían que el rey era un sinvergüenza redomado pero les iban las francachelas, el ocultamiento, las reverencias, el coleguismo juancarlista, el mirar para otra parte a cuenta de sus negocios tan turbios. Juan Carlos pudo enriquecerse inmoralmente porque estos sujetos y los embajadores lo permitieron. Tan sencillo como esto.

Me gustaría saber por qué el ministro de Industria en su día y presidente de la Generalitá después, José Montilla, compañero de viaje como ministro de jornada  de los viajes recaudadores de la lobista Corinna y de su majestad, no ha firmado este bodrio. Seguramente estará avergonzado y no abrirá la boca aunque Torra le señale.

Dicen que  el patriotismo es el último refugio de os bribones, y en este caso de los Borbones, pero también de estos treinta ministros que debiendo ser probos y justos, miraron para otro lado porque se trataba de su majestad el Rey de España y ellos eran Juan Carlistas.

Así es la vida, Sra Baronesa.