Nadie entiende en el ámbito deportivo y del fútbol de Galicia, el silencio del presidente del fútbol gallego, Rafael Louzán, en relación a la situación creada en la última jornada de Liga, donde uno de los Clubes gallegos que representa, se está jugando permanecer en la categoría o descender a Segunda División B, con todo lo que representa para la economía de la ciudad y el sentimiento de los deportivistas. Si el descenso se produjese en la última jornada sobre el terreno de juego, habría que asumirlo, pero no quedaría la duda de lo que podrida haber sido y no fue. 

Cuando todos los organismos públicos de Galicia, el presidente de la RFGF guarda un hermetismo, cuanto menos sospechoso. Xunta, Ayuntamiento, organismos federativos, clubes, equipos, aficionados de equipos «rivales» etc, lamenta la situación creada, dándole ánimos a una afición a la que le han arrebatado la ilusión, por una posible negligencia, no pudiendo disputar el último partido.  Rafael Louzán, como mínimo, guarda un sospechoso silencio, o lo que es peor, ha dormido al silencio por intereses espurios.

Son conocidas sus ambiciones y amistad con Javier Tebas, no vaya ser que se enfade el aun presidente de LaLiga y entonces su aspiración de sentar reales en Madrid, pueda quedarse en el camino. No todo vale, un presidente del estamento que representa al Deportivo, con equipos que dependen directamente de la RFGF, tiene que ser contundente, sin tibieza, demostrando su liderazgo como primer espada del fútbol gallego.
Su actitud es incorrecta políticamente, persona habitual en el palco del estadio de Riazor, dicen los maledicentes que le encantan los pinchos de “O Secreto”, que pone el RC Deportivo en los descansos de los partidos, no mira hacia otro lado, sino que antepone su interés personal, al del RC Deportivo de La Coruña.

Posibles recompensas ofrecidas por el jerarca de LaLIga, ajenas al mundo del fútbol, provocan el mutismo del presidente Louzán y de la RFGF. Reitero que no es compresible su mutismo, el fútbol se ha convertido en Galicia, en la reserva espiritual de políticos amortizados.

Los patos de Nigrán no dejen ver el Cielo.

Sobre silencios, quiero suponer que los expresidentes del Real Club Deportivo, que para no tener notoriedad, le han enviado al actual presidente una carta poniéndose a su entera disposición, de no ser así, no entendería su silencio.