Todos éramos conocedores de lo que nos iba a tocar sufrir la tarde noche del lunes. La competición había deparado una última jornada en la que cuatro equipos seguían con opciones de mantener la categoría de los que dos se despedirían del fútbol profesional. Para un lucense como yo la noche pintaba especialmente difícil sabedor de que se tenían que dar muchas combinaciones para que se mantuviese el equipo de mi ciudad, pero también el equipo que sigo desde que tengo uso de razón.

Los mejores momentos de la historia del club no me ha tocado vivirlos. Por contra, he visto al Depor muchas temporadas abajo en la clasificación y algún descenso. La grandeza de este club no se mide por la categoría en la que milite ni la posición que ocupe en la tabla sino por los valores de remontada, como la del Milán; de superación, como la liga de Arsenio; y resistencia.

Pero la de ayer fue una tarde gris sobre la que se escribirá mucho y sobre la que, en mi opinión, se tendrán que dar muchas explicaciones. Al aficionado de otros clubs le pido que lo lea y que entienda la situación descontrolada y alarmante que se vivió y se vive en A Coruña.

A 90 minutos del encuentro, saltaba la noticia de que varios jugadores y personal del cuerpo técnico del Fuenlabrada, rival del Deportivo, habían dado positivo en Coronavirus. Inmediatamente comenzaron a correr rumores para finalmente decretarse la suspensión del partido, pero no de la jornada. Creo que esta es una de las primeras situaciones inexplicables ocurridas en la tarde de ayer. No puedo llegar a entender cómo se permite jugar una jornada que debería ser unificada cuando había dos equipos que se veían afectados al estar luchando por el ascenso y el descenso.

Pero para mí, lo más grave radica en permitir partidos como el Elche-Zaragoza. El gobierno decidió dar permisos especiales para el fútbol profesional con el fin de que reanudaran la competición, lo hizo con la aprobación de protocolos para evitar la propagación de posibles positivos. En los últimos días, ante los rebrotes por el territorio nacional, hemos visto numerosas críticas por falta de rastreadores para frenar el virus. Pues bien, ayer la LFP permitió que el Elche disputara su partido después de que estos jugaran 3 días antes con el Fuenlabrada pudiendo existir casos en su equipo en periodo de incubación, un auténtico riesgo para la salud pública.

El segundo de los desmadres vistos en la jornada de ayer tiene que ver con el viaje del conjunto madrileño. El sábado, tras unos controles, un futbolista da positivo en el test y se le aísla. El resto de la expedición se hace los test y viaja a Coruña a la espera de los resultados que son recibidos una vez llegan a la ciudad. No puedo entender como las autoridades sanitarias no exigen al club esperar a los resultados para permitir el desplazamiento teniendo en cuenta que podían revelarse nuevos positivos con el problema de salud pública que conllevaba transportar el virus a la Coruña.

En tercer lugar, el tiempo con el que se comunicaron los resultados, a tan sólo 90 minutos del partido. La Liga anunció en medio del desconfinamiento un protocolo para hacer la vuelta a la competición de modo seguro. Entre las medidas anunciadas estaba el protocolo de los test por el que se establecía que serían 24 horas antes de los partidos el momento en el que se comunicarían los resultados. No es comprensible, por tanto, que la noticia salte a 90 minutos o, si saltó antes como apuntan algunos medios, el motivo por el que el Deportivo no fue informado.

Por otro lado, se encuentra el resultado y lo que tendría que haber acontecido la tarde de ayer una vez saltó la noticia. Concuerdo con las palabras de la dirección deportivista en el sentido de que el Fuenlabrada no se presentó a la cita y, por tanto, se debería dar por ganado el partido al Depor, pero concuerdo todavía más con las palabras a mediados de mayo de Javier Tebas donde afirmaba que si se daban 5 positivos en un club se debía a una negligencia. Bueno, pues en este caso nos encontramos con una situación de 15 positivos, entre plantilla y cuerpo técnico, y La Liga miró para otro lado aplazando el partido.

Lo que está claro es que ahora toca analizar lo que ocurrió para saber de quién es la responsabilidad de que un número tan elevado de personas se trasladaran a Coruña con el gran problema de salud pública que han traído a Galicia después de que el club madrileño tenga ahora que pasar cuarentena en la ciudad herculina. Y, ante esta situación, la directiva del RC Deportivo de la Coruña debe velar por los intereses del club. Al mismo tiempo la Alcaldía y las autoridades municipales, deben exigir las máximas responsabilidades ante una situación que complica mucho las cosas a empresas coruñesas.

Es difícil que el Depor mantenga la categoría, necesitaría que el TAD resolviese a su favor en el asunto Extremadura y ganar, o que le dieran por ganado, el partido ante el Fuenlabrada, sin embargo, lo que ocurrió ayer trasciende de situaciones deportivas y se convierte en un nuevo espectáculo bochornoso de La Liga y las autoridades.

Más allá de la división en la que milite la temporada próxima el Deportivo de la Coruña, muchos seguiremos animando y apoyando al equipo para volverlo a ver pronto donde se merece.