Por Roberto L. Moskowich

Ayer hice referencia a las embarcaciones de recreo que fondean en la turística y coruñesa Playa de Santa Cristina, y a la necesidad de un pantalán en la parte donde antes estaba el embarcadero que utilizaban las grandes lanchas de pasajeros que unían ese arenal con La Coruña. Y hoy quiero ampliar esa información, refiriéndome al grave deterioro sufrido por la pérdida de arena y a los intentos vanos de solucionarlo.

Los fuertes y pasados temporales de invierno, y algunos de los habidos ya en plena primavera, han causado grandes alteraciones y graves destrozos en muchas de las playas gallegas. Los considerados “movimientos normales de arena”, en los que las fuertes mareas arrastran hacia el mar grandes cantidades, no suelen tener mayor trascendencia ya que, posteriormente, otros flujos en sentido contrario suelen reponerla.

Pero, lamentablemente, ese no es lo que sucede en la coruñesa y turística Playa de Santa Cristina donde, año tras año, se ve reducido el arenal existente a partir de la bajada al mar que hay al final de la Avenida de Santa Cristina hasta la zona donde se encuentra el “Brigantium” y estaba “El Madrileño”.

Las obras que hicieron para eliminar el antiguo embarcadero así como la vieja y abandonada Cetárea de Cervigón, unida a la absurda construcción de dos grandes mamotretos-escolleras con enormes bloques de piedra, no han hecho más que agravar el deterioro de la playa en esa zona, provocando un “efecto cuchara” aún mayor que el que había antes, y provoca que las corrientes originadas arrastren la arena hacia la bocana de la Ría del Burgo, creando un nuevo arenal frente a La Barra, ancha lengua de tierra que cada vez se acerca más a la vecina Playa de Oza.

Han sido varios los rellenos y reposiciones de arena, pero con haber sido algunos muy grandes y ambiciosos, no duraron apenas un par de años. Como comenté ayer, días atrás una pala estuvo arrastrando arena desde el borde de la marea baja hacia la parte de arriba, creando algo más de arenal (primera fotografía). Pero todos los que llevamos años viviendo en esa zona sabemos que no es más que “un parche”, que en el mejor de los casos arregla algo el asunto para este verano…. y pare usted de contar.

Si de verdad se quiere solucionar el grave problema que tiene el arenal de Santa Cristina, hay que acometer un proyecto más ambicioso, que pasa por la creación de algún tipo de barrera que frene el impacto directo de las olas en la referida zona. Incluso esa acción podría combinarse con la construcción de un pantalán para acoger embarcaciones de recreo, tal como apuntaba mi buen amigo y vecino Manocho Suárez-Pumariega, ex Presidente del Real Club Náutico de La Coruña. Tal cual, se lo cuento.

Cambio de tema: al tiempo que me felicitaba el Santo, y en relación con mi “Parte de Guerra” en el que denunciaba el abandono de mascarillas y guantes en lugares públicos, la profesora, escritora, pintora y escultora Ánxeles Penas me remitió este correo electrónico: “Yo también he vista mascarillas tiradas en el suelo. Hay gente para todo y parece que no aprendemos…. Roberto, te felicito el santo por adelantado, pues el domingo estaré en la aldea. Tengo un sobrino piloto que también se llama Roberto”. Muchas gracias, querida Ánxeles, y procura divertirte a tope. Besos.

Antonio Fontenla Ramil (tercero por la derecha, en la segunda fotografía), Presidente de los Empresarios y uno de los “fijos” en la celebración de mis dos cumpleaños, me remitió este cariñoso mensaje: “Leo tus “Parte de Guerra”, gracias a ti me enteré que murió Liñeiro. Di que sí, lo que puedas hacer no lo dejes para mañana. Estoy muy trabajado esta temporada, pero leo tus Partes diarios. Muy bonita la foto de los pajaritos en tu terraza. Un abrazo fuerte. Ánimo. Saludos y Salud, más que nunca”. Muchas gracias, querido Antonio, y espero que nos veamos el 14 de julio.

La destacada dama coruñesa Cristina Torre Cervigón, geóloga de prestigio, Presidenta de la Fundación Torre-Pujales y fundadora del Museo de Arte Contemporáneo de Corme La Coruña), residente en Madrid, me remitió el siguiente mensaje: “Muchas gracias por tus «Partes» Me han entretenido un montón en este largo confinamiento. ¡¡¡¡¡Mil gracias!!!!!. Avísame cuando salga editado tu libro sobre el Coronavirus”. Así lo haré, mi querida amiga.

Novais, excelente amiga y gran pintora coruñesa, me remitió este guasapo, junto a una fotografía que reproduce un poema de Lorca y su bella pintura: “Homenaje con una de mis obras ! Y un poema relacionado a García Lorca, que realicé para una exposición que se hizo para García Lorca !! “.

Turno ahora para personas que están incluidas en el denominado “Grupo de Riesgo”, del maldito Coronavirus. Y hoy se asoma a esta ventana informativa Luis Domínguez Calderón (segundo por la izquierda, en la tercera fotografía), ex Director Internacional de los Clubes de Leones, que está inmerso en la publicación de una historia exhaustiva de esa ejemplar ONG (tarea en la que le estoy aportando mi granito de arena), una entidad que tiene más de cien años, está presente en casi 200 países, integra cerca de 1.400.000 socios, y cuenta con representación propia en las Naciones Unidas y en el Consejo de Europa.

Luis nació en Suecia (debido a que sus padres eran Diplomáticos) el 25 de septiembre del año 1955, pero es malagueño hasta las cachas. Reside en el precioso y turístico pueblo de Mijas, un lugar muy visitado que debe buena parte de su fama mundial al hecho de contar con varios cientos de burro-taxis.

Según me comentó, acaba de superar una trombosis pulmonar en los dos lados, producida a causa de moverse poco durante el largo confinamiento. Y como tienen la tienda cerrada, debido a que no hay turismo, ni aviones, ni grupos, aprovecha para poner en orden las cosas y actualizar otras.

Cuando sufrió ese brutal ataque a su salud se encontraba totalmente solo, ya que su esposa, Loly, se había trasladado a casa de su hija, porque estaba a punto de dar a luz…. y ahora tienen dos preciosos nietecitos, cosa que celebro de todo corazón. Según me comentó, cayó al suelo fulminado y perdió el conocimiento. Como, por suerte, tenía encima el móvil, pudo activar la emergencia, y en muy poco tiempo aparecieron los bomberos y una ambulancia medicalizada que lo trasladó a toda pastilla al hospital.

Estuvo hospitalizado durante una interminable semana, pero actualmente se encuentra muy bien y aprovechando a tope el desconfinamiento. Me dijo que ahora se cuida mucho, camina, logró adelgazar bastante, y hace ejercicio y se mueve mucho más que antes de sufrir la referida trombosis pulmonar.

No tienen ni perro ni gato, pero cuentan con un canario que está muy feliz en el patio de la tienda, y aunque cocina algo y su esposa es buena cocinera, debido al trabajo, la mayor parte de los días comen fuera de casa.

Luis pasó la larga Cuarentena leyendo, escribiendo, viendo la televisión y recuperando muchas cosas casi olvidadas. Pero, sobre todo, creando páginas web y escribiendo la Historia del Leonismo a que me referí al principio. ¡Larga vida, amigo!.

Y finalizo por hoy. Prometo seguir dándoles más “Partes de Guerra”. Mientras el cuerpo aguante…. ¡¡¡Saludos y salud!!!. (Fotos: Lajos Spiegel)