En la sesión de anteayer  del Congreso de los Diputados en la que el Gobierno solicitaba una nueva prórroga del Estado de Alarma, en el que ya llevamos 82 días, el Presidente del Gobierno dijo, más o menos textualmente: hablamos de la realidad sanitaria, pero la que de verdad tenemos por delante es la climática, el país que necesitamos es el de la igualdad real entre hombres y mujeres, yo lo digo alto y claro “viva el 8 M”.

Si he de ser sincero, de Sánchez, no espero mucho. Pero que, en plena sesión parlamentaria, en la que el tema central es la “emergencia sanitaria”, que ha ocasionado tal número de muertos que no saben ni contarlos, tal vez porque la cifra real que sale parece avergonzarlos, Sánchez hable de la emergencia climática, de la igualdad de género y que grite “viva el 8 M”, me parece un verdadero desvarío.

Cada uno tenemos nuestra personal manera de medir la importancia de las cosas, pero para mí pocas cosas hay más importantes que la Vida y la Salud. Por eso, que, en el peor momento por el que están pasando en España esos dos bienes esenciales de los ciudadanos, de los cuales se contagiaron 240.000 ciudadanos y murieron entre 27.000 y 40.000 de los nuestros, venga el presidente que del Gobierno y hable del cambio climático, la igualdad de género y grite “viva el 8 M” cuando de esta manifestación se está cuestionando su carácter de auténtica “bomba” de expansión de la pandemia, me parece una irresponsabilidad.

Después de los dos años que lleva al frente del Gobierno, que hable una y otra vez del cambio climático y de la igualdad de género, da la impresión de que es lo único que le interesa. Me recuerda a un alumno al que le preguntaron en un examen oral por el guisante y respondió “el guisante es importante, pero lo es más la patata” y siguió hablando de este tubérculo. Claro, el profesor le puso un 0.

Sobre el autor

Catedrático de Universidad y abogado Ha publicado más de 1300 artículos de opinión.También varios artículos en la Tercera de ABC y como Tribunas. Es autor de “Carta a Miguel y otros cuentos”, “Puentes de Palabras” y “Las nubes pueden ser gemelas”, y de las novelas “La niña de gris” “El Campo de Bucéfalo”. “Sombras de Ningurán”, y “El afeitador de muertos”. Ha ganado el Premio Julio Camba de Periodismo del año 2012.