El llamado deporte rey sigue un camino con cambios constantes, bajo diferentes propiedades en los clubes, pasando incluso por paraísos fiscales con tal de evadir impuestos o ganar más dinero. Pero en este mercado hay una figura que cada vez tiene más fuerza: el agente o representante de futbolistas

Como se sabe desde siempre, en el mundo del fútbol, existen figuras externas e internas, para el fútbol tener un representante es un agente externo porque es una persona con la que se tiene que lidiar día sí y día también.

Los que primero mandaban en el fútbol eran los equipos, después cogieron las riendas los futbolistas y, ahora, la persona que influye en todo es el representante. Es la figura encargada de mover las piezas, apretar las tuercas y sacar el máximo beneficio para el jugador, clubes y para sí mismo.

Para el propio futbolista empieza siendo algo externo pero la mayoría de las veces se convierte en interno porque se suele convertir en alguien cercano y de confianza que la mayoría de las veces, por no decir casi siempre, busca lo mejor para su representado

El trabajo de un representante de fútbol es más difícil de lo que parece, pero también tiene grandes recompensas, lo cierto es que su misión va más allá, y los representantes de futbolistas son una de las figuras más importantes del deporte rey.

La vida de un futbolista profesional es lo suficientemente complicada como para que ellos mismos no puedan gestionar todos los factores que afectan a su rendimiento. Generalmente, suelen rodearse de sus seres más queridos para crear un entorno favorable que los proteja de la presión.

En ese sentido, el representante no solo se preocupa por los contratos que firme el jugador, sino también de tratar de guiarlo para llevar su carrera de la mejor manera posible a todos los sentidos.

Como hemos comentado, el papel más conocido de un representante de futbolistas es gestionar los contratos en renovaciones y traspasos. Los equipos de fútbol mueven grandes cantidades de dinero y es justo que una buena parte recaiga en los sueldos de los jugadores.

A modo de compensación, el representante suele llevarse un porcentaje del contrato firmado, y en algunos casos también del traspaso que paga un equipo por los servicios de un jugador.

En los últimos años, la figura del representante de futbolistas ha ido cobrando importancia y cada vez tienen más peso en las negociaciones con los clubes.

De esta forma, los jugadores tienen más poder a la hora de decidir su destino, ya que existen mecanismos para ejercer fuerza sobre los equipos implicados, pero a veces, puede salir bien o puede salir mal, porque el poder del agente a veces se pasa de fuerza y no siempre se consigue lo que el jugador o más bien lo que su propio agente quiere para su propia persona.

Además de los términos puramente económicos, el agente debe buscar maneras de incorporar valor añadido a la figura del jugador.

Y por último, ser agente no es nada fácil, tienes que dedicarle muchas horas de trabajo, es un trabajo duro que siempre tiene que buscar beneficio tanto para su representado como para él porque es su pan de cada día y a veces lidiar y solucionar con todos los problemas no es nada fácil para la propia persona.