Por Lia Zhu

Abrazando los conceptos de «aplanamiento de la curva» y «distanciamiento social», el público estadounidense se pregunta cuándo volverán a la normalidad. Sin embargo, algunos expertos sugieren que la práctica del distanciamiento físico pudiera mantenerse vigente durante los próximos dos años.

Durante semanas, los gobiernos estatales y locales de los EE.UU. han cerrado negocios y ordenado el distanciamiento social para cortar las cadenas de transmisión del coronavirus. Hasta ahora, el 97 por ciento de la población del país tiene la orden de permanecer en casa.

«Esto influye de manera importante en las medidas de distanciamiento físico que son absolutamente esenciales», destaca Jonathan Fielding, profesor de las Escuelas de Salud Pública y Medicina de la UCLA, en lucha contra el COVID-19. «Y es importante que mantengamos a todo el mundo cumpliendo con estas medidas si no queremos que las cosas empeoren.»

Los expertos consideran que medidas de protección como el distanciamiento social son la clave para «aplanar la curva» de la infección y lograr que el número total de casos se exprese dentro de un largo plazo, evitando que la afluencia de pacientes colapse la capacidad del sistema de salud.

Mientras se preparan para recibir un aumento de casos, el hospital de la Universidad de California en San Francisco ha mantenido una baja carga de trabajo. La unidad COVID-19 del hospital, con 600 camas, apenas tenía 20 pacientes, precisó un informe de NBC News del 11 de abril.

La Universidad de California en San Francisco y sus doctores recurrieron a los medios sociales para subrayar que los nuevos casos en San Francisco parecían estar aplanándose como resultado de la temprana adopción de medidas de distanciamiento social por parte de los residentes en la ciudad.

Robert Wachter, presidente del Departamento de Medicina de la Universidad de California en San Francisco, creó un gráfico y lo publicó en Twitter para ilustrar lo que San Francisco y California han hecho bien.

De acuerdo al gráfico, antes de que se informara de la primera muerte en EE.UU., San Francisco declaró el 26 de febrero una emergencia de salud pública.

La ciudad y seis condados de la zona de la Bahía de San Francisco, el 16 de marzo anunciaron una orden de «refugio en el lugar», la primera de su tipo en Estados Unidos. Tres días después, California ordenó a todos los residentes que se quedaran en casa. Fue el primer estado de EE.UU. en promulgarlo. Nueva York lo pidió cuatro días después.

El gráfico indica una gran diferencia en el número de muertes ocurridas en los dos estados. Hasta el 10 de abril, San Francisco y California habían registrado 13 y 554 muertes, respectivamente, en comparación con las 5.820 muertes de Nueva York y las 7.844 muertes en el estado de Nueva York.

La clave del «golpe más ligero» en San Francisco se define por la acción temprana de las grandes empresas de tecnología para permitir que los empleados trabajaran desde casa, luego de los audaces pasos de los líderes electos y la «parte crucial»: los residentes asumieron las indicaciones dadas, aseguró Wachter.

Los expertos en salud han declarado que los estados donde se ha tomado en serio y de manera oportuna el distanciamiento social parecen estar haciéndolo mejor que aquellos que no lo han hecho.

Otro de los primeros en adoptar medidas de distanciamiento social fue el estado de Washington, primer epicentro del brote en Estados Unidos. Washington no ha sufrido el mismo pico que Nueva York.

A pesar de las alarmantes cifras reportadas, la estrategia de distanciamiento físico parece estar funcionando en Nueva York. El gobernador Andrew Cuomo manifestó esta semana que «el aumento se ha ralentizado y se aplana por un período de tiempo».

Sin embargo, el último informe de Google sobre movilidad de la comunidad -que analiza los datos de localización de los teléfonos móviles- estima que el distanciamiento físico ha reducido el movimiento nacional a los lugares de venta minorista y de recreo en tan sólo un 49 por ciento, con profundas diferencias entre los estados que han ordenado la permanencia en el hogar y aquellos que no lo han hecho.

Arkansas muestra sólo un descenso del 36 por ciento en el movimiento comunitario en zonas de ventas minoristas y áreas recreativas, el índice más bajo de todos los estados, mientras que Iowa exhibe un aumento del 134 por ciento en las visitas a los parques, el índice más alto del país, revela el informe de Google.

Esos dos estados, unido a otros cinco, aún se niegan a emitir órdenes plenas de permanencia en el hogar, a pesar de las súplicas del Dr. Anthony Fauci, principal experto en enfermedades infecciosas del país y miembro del grupo de trabajo sobre el nuevo coronavirus de la administración Trump.

«No entiendo por qué no se hace», fustigó Fauci a CNN a principios de este mes, refiriéndose a la falta de órdenes claras para quedarse en casa en Iowa y Arkansas.

Los gobernadores de los siete estados reacios al distanciamiento social, todos ellos republicanos, tienen sus propias razones para no exigirle a la gente que no salgan a la calle.

La gobernadora de Iowa, Kim Reynolds, insistió en que ha dado «pasos significativos» y criticó a Fauci por «suponer que no se ha tomado ninguna medida» en Iowa cuando basta «sólo mirar el mapa».

A pesar del brote, que ha infectado a casi 450 trabajadores de una planta de producción de carne de cerdo en Sioux Falls, en Dakota del Sur, la gobernadora Kristi Noem ha rechazado continuamente la idea de ordenar el confinamiento social.

El presidente Donald Trump, que ha minimizado repetidamente la pandemia, destacó en la sesión informativa diaria de este miércoles que los datos sugerían que el país había superado el pico de nuevas infecciones.

El 16 de abril, Trump anunció las pautas para reabrir en tres fases la economía e indicó a los gobernadores que podrían decidir cuándo seguir las pautas, de acuerdo a la dinámica de sus economías estatales.

El gobernador de California, Gavin Newsom, tiene sus propios indicadores para flexibilizar las medidas de distanciamiento social como la disminución de la hospitalización y la ampliación de las pruebas y la capacidad de los hospitales.

Al preguntársele sobre el calendario, en la conferencia de prensa de este martes, Newsom aseguró que volverá a tratar la cuestión en dos semanas.

«No cometamos el error de desconectarnos demasiado pronto», advirtió el gobernador de California.

Al reconocer la carga económica que un distanciamiento social prolongado podría imponer, los investigadores de la Facultad de Salud Pública de Harvard advierten sobre «la carga potencialmente catastrófica» para el sistema de atención de la salud si las medidas de distanciamiento no se implementan de manera efectiva o durante el tiempo suficiente.

«A menos que se aumente sustancialmente la capacidad de cuidados críticos o que se disponga de un tratamiento o una vacuna, puede ser necesario un distanciamiento social intermitente hasta el 2022», sugirieron los investigadores de Harvard en un estudio publicado en la revista Science.

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