Martiño Corral
@martinho_corral

Es indudable que la llegada del coronavirus a España va a traer consigo grandes repercusiones económicas, la CEOE espera que la tasa de paro pueda incluso alcanzar el 18%, en un país como España, tan supuestamente avanzado en los derechos del colectivo LGBT+ tendríamos que confiar en lo que debería y no es normal, que tanto las personas queer como las heterosexuales tuviésemos los mismos o por lo menos muy similares derechos de inserción laboral; si miramos desde la perspectiva de una persona trans, un paro del 18% es un sueño el cual solo es posible vivirlo si se renuncia a la identidad.

Los datos más positivos reflejan un desempleo del 37% de las personas trans, más del doble que en el peor efecto económico producido por el coronavirus, los más negativos muestran una tasa de paro del 85% del colectivo, casi 5 veces más que el peor escenario imaginable y es que estos datos no pueden ser conocidos con exactitud debido a las pocas investigaciones realizadas y las precarias muestras de la mayoría de ellas que no suelen superar los 100 individuos, cabe destacar también que la principal fuente económica es la prostitución y es que los estudios más generosos hacen rondar la tasa de transexuales que se prostituyen o se han prostituído entorno al 50% mientras que los más duros enuncian que el 90% de las personas trans ejercen o ha ejercido la prostitución.

No podemos omitir la salud, se dice que por culpa del virus aumentará exponencialmente la tasa de suicidios mas lo que apenas se conoce es que el 85% de adolescentes trans de entre 14 y 18 años a nivel mundial han tenido pensamientos suicidas mientras que el 72,5% ha planteado un intento de suicidio, les adultes trans en cambio cuentan con una tasa de suicidio del 41% frente al 1,6% de las personas cisgénero

En tiempos de pandemia tampoco debemos olvidar a todes les menores trans binaries y no binaries que se encuentran confinades con padres que no les aceptan y en el peor de los casos son agredides y abusades, en una sociedad en la que todes contamos no puede permitirse que se vulneren nuestras identidades y menos cuando aún no somos capaces de defendernos.

Todavía no existe ninguna ley estatal que abogue por los derechos del colectivo trans, si verdaderamente somos un país avanzado en la lucha LGBT+ su implantación es más que necesaria y es que de lo que no se habla no existe, y lo que no existe, se margina.