Un comunicado de la Casa Real del pasado día 15 de marzo hace constar, en relación los datos relativos a determinadas actuaciones de Juan Carlos I que podrían ser ilegales, “Que en coherencia con las palabras pronunciadas en su discurso de proclamación y con la finalidad de preservar la ejemplaridad de la Corona, S.M. el Rey quiere que sea conocido públicamente que S.M. el Rey Don Juan Carlos tiene conocimiento de su decisión de renunciar a la herencia de Don Juan Carlos que personalmente le pudiera corresponder, así como a cualquier activo, inversión o estructura financiera cuyo origen, características o finalidad puedan no estar en consonancia con la legalidad o con los criterios de rectitud e integridad que rigen su actividad institucional y privada y que deben informar la actividad de la Corona”. Ciertamente, el comunicado no resulta acertado, pues no es posible renunciar anticipadamente a una herencia.

El Código Civil es claro en relación con la aceptación y la repudiación de la herencia, pues su artículo 991 establece que “Nadie podrá aceptar ni repudiar sin estar cierto de la muerte de la persona a quien haya de heredar y de su derecho a la herencia”, precepto que, según la Resolución de 27 de febrero de 2013, de la Dirección General de los Registros y del Notariado, “fija dos presupuestos objetivos para la repudiación de la herencia: que haya muerto -o haya sido declarado fallecido el causante-, lo que da lugar a la apertura de la sucesión, y que el repudiante tenga derecho a la herencia, es decir, que se haya producido la delación como llamamiento efectivo a la herencia, con la consiguiente facultad actual de aceptar o repudiar”, añadiéndose, como requisito subjetivo, “que el aceptante o repudiante tenga conocimiento cierto de la concurrencia de los dos presupuestos anteriores”. Además, el artículo 816 del Código Civil señala que “Toda renuncia o transacción sobre la legítima futura entre el que la debe y sus herederos forzosos es nula, y éstos podrán reclamarla cuando muera aquél”.

La declaración de Felipe VI en relación con la herencia de su padre no tiene eficacia jurídica, pues podrá aceptar o repudiar la herencia de su padre cuando Juan Carlos I fallezca. Sin embargo, si que puede tener una eficacia política y mediática, en la medida en que se busca desvincular a Juan Carlos I de la Casa Real en la medida de lo posible, ya que las turbulencias judiciales que se avecinan para el propio Juan Carlos I van a ser muy contundentes por la investigación que se está desarrollando en Suiza por el asunto referido al posible cobro de comisiones irregulares por la negociación de la adjudicación a una Unión Temporal de Empresas española de las obras del AVE a la Meca, conducta que no podría generar responsabilidad penal por la inmunidad del rey emérito durante el tiempo en el que ostentaba su condición de monarca, aunque la inmunidad no alcanza a los actos que se hayan llegado a desarrollar por Juan Carlos I tras su abdicación, que pueden generar responsabilidad.