@gonzalogsoto

A Coruña tiene nombre de mujer, con una peculiaridad especial que la diferencia del resto de las ciudades españolas, está dividida en barrios con identidad propia, singularidad e idiosincrasia, el fútbol era el nexo de unión entre  todos. Los nacidos en el centro de la ciudad pertenecían a otra clase social,  los llamados “cerillitas”, vivían en el triangulo formado por los vértices de Ciudad Vieja, Juan Flórez y Fernández Latorre.

El barrio de San Amaro-Monte Alto es el que imprime más carácter de todos los barrios coruñeses, enclavado entre la calle Papagayo, la cárcel, el cementerio y el Atlántico. El único que llegó a tener cuatro equipos de fútbol modesto: Torre, Orillamar, Marte y Sporting Coruñés, además del Perseverancia equipo de la iglesia de Santo Tomás, fundado por D. Antonio, en Acción Católica de la iglesia de Santo Tomás por el recordado Padre Carballo, en el que jugaron  destacados deportivistas:  Luis Suárez-único bota de oro español-, Antonio Bouza,  Manuel Rios (Manolete)-internacional con la Seleccion Española-. Otros destacados jugadores del Deportivo y Fabril nacidos en el barrio fueron Loureda, Salorio. El fútbol modesto coruñés se ha nutrido de jugadores de esta singular barriada: Cedillo, Loliño, Pepe-elegante central del Deportivo Ciudad-los hermanos Medín, Paco Candamio, Jaime, Antonio Sánchez, Cotrofe, Pardillo, Fabas, Cholo Beade, Lito Loureda, Luis (Academia Juan Flórez), Leopoldo, y un largo etc. de jugadores nacidos en el barrio que han dejado su impronta y clase en el fútbol más representativo coruñés.

El sonido de las olas navega

en el eco interminable

de las palabras

de aquellos amigos del alma

que se fueron para siempre,

el desconsuelo invade mi ser

al escuchar el rumor de sus voces

cuando muere la marea

en la orilla de la playa

de San Amaro.

San Amaro es poesía, ritmo, armonía. La playa que da nombre al barrio y cementerio, fue el lugar elegido por el poeta Aurelio Aguirre, un joven galeguista que se había destacado en el Banquete de Conxo, donde quedaron marcadas las bases de lo que luego sería el movimiento por la Identidad de la Tierra, para sumergirse bajo las aguas y reunirse en la eternidad del amor con su amada. La mar que  baña el entorno es cristal refulgente, como la espuma de las olas que nacen en medio del canal de la bocana del puerto, donde cabalgan los delfines como si fuesen caballos salvajes con sus crines blancas sueltas al viento del Nordeste. Espuma y claro cristal hacen de mi barrio el lugar especial para pasear y disfrutar de la luz que se contempla desde la península de Adormideras.

San Amaro, es un balcón abierto a la mar desde donde se muestran los encantos del Finisterre de caminos galaicos y bahía de sonrisas. Las olas al romper contra las rocas se convierten en múltiples y diminutos cristales refulgentes, como los de las galerías de la Marina. Las brisas suaves acarician a los paseantes y besa las aguas que conforma su silueta en un gran piano de cola. Mi barrio está cargado de historia amarga. En el Campo de la Leña asesinaron la libertad,  ahorcando al mariscal  Porlier, los traidores que yugularon el movimiento liberal coruñés contra la tiranía del Rey.

La torre de Hércules, el monumento más antiguo del mundo todavía en funcionamiento, es a la vez escudo emblemático de una ciudad  cuna de la libertad, de la tolerancia y sobre todo, de la familiaridad entre sus gentes y visitantes. La Torre es el Polifemo  vigilante de marinos y marineros erguida en la noche hecha guía y capitán. Fue testigo mudo del asesinato en el Campo de la Rata de los jóvenes que amaban la libertad, la tolerancia, la igualdad o el sentimiento galeguista. Siglos después del asesinato del Marquesito, el barrio de la Torre-San Amaro volvió a llorar cuando los fascistas segaron la vida de quienes no traicionaron su sentimiento de lealtad al orden establecido en la República

Sus playas tienen un aroma especial, a salseiro: Pelamios, San Amaro, calitas en la península de Adormideras, As Lapas, Las Amorosas,  unidas todas por un cinturón convertido en hermoso Paseo Marítimo desde donde se puede aspirar y respirar el yodo de los dos mares enamorados que, a escondidas, se besan  en la península de la Torre: Cantábrico y Atlántico. El semicírculo del Paseo Marítimo lo convierten en el lugar ideal del alma para soñar.

Al anochecer, en la ensenada se escucha el eco de una melodía interpretada por la sinfonía de las olas al golpear contra las rocas, el reflejo de la luna resplandece en la ensenada de San Amaro, como espada clavada en la mar. En mi barrio, la luna y la mar; la mar y la luna se enrocan al llegar la madrugada el compás armónico de “Claro de Luna” de Claude Debussy.