Manuel Tato

Se celebró el Día de la mujer, manifestaciones en todos los rincones de España revindicado la igualdad entre sexos, creía que las personas eramos todas iguales, por encima de todo, somos personas sin etiquetas.

Detrás de un buen hombre hay una gran mujer, que cuida, mima, intenta sacar una sonrisa ante un problema y minimiza las penas. No sé si por pensar esto algunas mujeres podrán tratarme de machista. Dicen tantas cosas quienes enarbolan pancartas, que ya no se valora, escucha y contesta sin pararse a pensar como se puede sentir el hombre, que considera igual a la mujer, con los mismos valores y capacidad intelectual. Lo que no he visto alzar la voz para defender al hombre que sin hacer nada, primero lo azotan y después preguntan. Claro que somos iguales ante la ley, como también la presunción de inocencia,  se supone que debemos tener todos los español@s igualdad ante la ley y que los protocolos de detención se apliquen a todas aquellas personas que cometan actuaciones fuera de la ley.
Menospreciar al hombre por ser tal, solo lo hacen aquell@s que buscan el protagonismo mediático de una foto, o votos para favorecer a su partido político. Soy hombre y gran defensor de la igualdad entre mujeres y hombres.

Estoy en contra de toda humillación al ser humano, contra la lacra de asesinos y violadores, son un grupúsculo y sin embargo, las llamadas feministas,  por el simple hecho de ser hombres nos tratan de bestias, asesinos, degenerados sin valores, en una manifestación se pone al hombre como toro en un redil, se insulta y menosprecia. A los depredadores se les combate legislando, con leyes adecuadas a la situación que se vive, no gritando en una manifestación. Vivan los votos!!!!

Ese hombre que tanto desprecian algunas feministas es abuelo, padre, hermano, pareja o compañero, ese que pelea al lado de una mujer día tras día para sacar juntos la familia adelante. Mujer-hombre. Hombre-mujer-
Nos hemos colgado medallas, feminismo, hembrismo, machismo, que feo suena todo cuando lo normal sería respeto e igualdad entre todos.
A lo largo de muchos años, el hombre también ha sido engañado, manipulado y maltratado psicológicamente, pero tiene que callar ante la burla que ello pueda suponer, ha sido el corrillo en cafés y vilipendiado hasta la humillación por no poder levantar la voz y ser menospreciado tras una conversación de una sola versión.
Dicen en Galicia que habelas hailas, también hailos.
Hailos que cuidan de su familia, se desviven por sus parejas, hijos y trabajan de sol a sol, esos que admiran a su mujer, sus perfumes, tacones, y ese toque sensual y travieso, que solo buscan en su casa. Esos que respetan, que todo está bien y se desviven por llegar pronto y confiar sus secretos, esos que son fieles hasta en el pensamiento.
Yo no soy nada, simplemente un hombre que exige igualdad y respeto por ambas partes, que no le gustan ni las tallas que aprieten, ni las injusticias, soy de los que me gusta poner las zapatillas, un buen café, un cocidito, un cine  con palomitas y un edredón compartido en una cama para dos, me gusta la igualdad.
Una conversación, un vino, una mirada, una explicación, una complicidad y un estoy aquí, vale más que cualquier manifestación en donde los improperios reinan por encima de cualquier diálogo y de forma incivilizada.
Yo creo en la mujer y también en el respeto en ambas direcciones, ahora habrá que preguntarle al Gobierno cuando va a legislar leyes de verdad, no de pancarta y pandereta para que los depredadores no salgan de prisión, claro que los pancartistas a tenor de lo que estamos viendo, de revisable nada de nada, todos a la calle a delinquir otra vez.

Digan lo que digan, soy feminista.