Carlos Marcos

Empresario y Pedagogo

Y no es una frase mía. La pronunció Pedro Sánchez en la tribuna del Congreso de los Diputados, hace apenas unos meses. En torno a tal declaración de intenciones continuó con una serie de aseveraciones que hoy quiero recuperar en esta columna y compartirlas con todos ustedes y “ustedas” que no quiero que me acusen de nada.

Dijo entonces el eterno presidente en funciones: “Yo no voy a permitir que la gobernabilidad de España descanse en partidos independentistas”. Más claramente no lo pudo decir, como tampoco escatimó contundencia cuando en una entrevista televisiva afirmó: “Ni yo ni el 95% de los españoles podrían dormir tranquilos con Podemos e Iglesias en el gobierno de España “. Fue en otro programa de televisión donde Sánchez se vino arriba y confesó: “no le dejaría las llaves de mi casa a Pablo Iglesias”. Volviendo a la tribuna del Congreso afirmó: “si tengo que elegir entre el gobierno y mis principios no lo dudo, me quedo con mis principios”. Ya de mítines por España adelante informó a sus fieles de algo que fue muy aplaudido por la concurrencia: “No llamo a Torra porque primero tienen que hablar entre los catalanes. En Cataluña no hay un conflicto político si no un problema de convivencia”. Y con estos antecedentes no me queda más remedio que releer a Marx, me refiero a Groucho cuando dijo:” tengo unos principios, pero si no le gustan, tengo otros”. Y en el colmo de los colmos, Sánchez, sin ruborizarse dijo: “No engañemos a la gente” y se quedó tan pancho en el amplio sentido de la palabra.

Ahora se lo voy a decir a usted, presidente funcional y se lo diré claramente, todas y cada una de las afirmaciones por usted recitadas y recogidas en estas líneas fueron mentira. Usted está dejando la gobernabilidad de España, y algo más, en manos de los separatistas catalanes, usted sí va a poder dormir tranquilo en su colchón nuevo, pero el 95% de los españoles sufriremos insomnio obsequiados por usted. Las llaves de la Moncloa las tendrá el sr. Iglesias entregadas por usted de tal suerte que lo que usted no quiere nos lo pasa a todos los españoles porque, sr. Sánchez, la Moncloa no es su casa, es de todos los españoles. Usted llamó a Torra humillando no solo a su partido si no a todo el país y precisamente para reconocer que en Cataluña existe un problema político, lo de la convivencia se le olvidó y, por todo ello, usted ha demostrado que no tiene principios y me temo que tampoco límites. Es posible que con el apoyo de separatistas, proetarras, Podemos y toda una serie de sopa de siglas usted consiga sentarse en el sillón presidencial, con Falcon y todo eso, pero sepa usted que, más allá del sufrimiento que le viene encima a los españolitos por su inexplicable gestión, aquí estaremos para recordárselo a usted y a su partido, aún cuando sabemos que hay voces socialistas que le están avisando del laberinto en el que se está metiendo usted y, con usted, a toda España.

Dudo de verdad que todo esto le pueda compensar, pero eso ya depende de los principios que le queden, si le queda alguno, y de la paciencia y capacidad de sufrimiento del pueblo que usted presidirá porque, de llegar con estas artes a presidente, tendrá en su premio su penitencia y a su pueblo para recordárselo. Fue otro ministro socialista el que dijo aquello de “los experimentos en casa y con gaseosa, pues bien, lo dijo claramente. Tome nota.