Deportivistas, os deseo a todos unas felices navidades, ojalá podáis pasarlas rodeados y rodeadas de vuestros seres queridos, y si no es así, que podáis recordar anteriores celebraciones para alegraros estos días. Son fechas para dedicar nuestro tiempo libre a aquello que nos hace felices: la familia, los amigos, nuestras aficiones… lástima que el Deportivo ya no sea una de ellas, porque nuestro Deportivo ha muerto.

Siento ser yo el que os tenga que dar la noticia, pero como en los últimos años me han querido hacer pasar por el “Grinch” de la ilusión deportivista, me veo en la obligación de hacerlo. Y lo hago con la humilde convicción de haberos avisado de todo lo que se le venía encima a nuestro club desde enero del 2014. Punto por punto, lamentablemente, se ha ido cumpliendo todo.

Bien es cierto que el club seguirá compitiendo, incluso en 2ªB, os lo aseguro, pero desde hace tiempo ya no existen las razones por las que nos enamoramos de él. Es un muerto viviente. Siempre lucimos con orgullo que el Deportivo estaba por encima de todos, jugadores, entrenadores y presidentes pasarían y el club seguiría adelante. Todos estábamos por debajo y el club era lo más importante, pero ya no, ahora hay unas personas y empresas que están por encima del Deportivo, y lo usan al antojo de sus egos y de sus intereses.

Llegó el momento de asumir esta dura realidad. En mayo de este año, en las anteriores elecciones, hubo un amago de muerte, el día en el que en una reunión en Madrid un grupo reducido de personas decidían quién iba a ser el Presidente del Deportivo opinase lo que opinase el 99,9% del deportivismo. Lo decidieron pero les falló el candidato, Mauro Silva rechazó la oferta. A partir de ahí, ante el desconcierto, se produjeron una serie de movimientos de reubicación de los grandes accionistas, y tuvimos, en la medida de lo posible, unas elecciones reales.

Pero el destino es muy caprichoso, y tan solo unos meses después nos hemos vuelto a ver en la misma tesitura, pero en vez de ser en Madrid, la reunión que determinará el futuro del club al margen de la opinión del deportivismo se ha producido en Coruña. En la sede de una entidad bancaria, el candidato apoyado por La Voz le pedía al Expresidente Fernández que se echase a un lado y le dejase el camino libre, y de esa respuesta saldrá el próximo Presidente del Deportivo, si Fernández acepta será el candidato de La Voz, y si no acepta, será otro pelele suyo (no descartéis hasta la opción más grotesca que os podáis imaginar).

Como podéis comprobar, ya no es que la interesada ampliación de capital haya reducido al mínimo el poder de decisión del deportivismo, es que los posibles candidatos ya ni se molestan en intentar convencernos de sus proyectos, lo único relevante para ellos es jugar al “Monopoly” con los grandes accionistas, el banco y el periódico, y quien gane esa partida será el elegido, nosotros no damos ni pipas.

A los deportivistas solo nos queda elegir la salsa con la que seremos comidos, con quién descenderemos a 2ªB, si con la marioneta de La Voz o con la marioneta de Tino. Y ese camino ya no tiene marcha atrás, ni siquiera en las circunstancias actuales (la peor situación deportiva de la historia del club en el fútbol profesional) se ha producido una catarsis que permitiese volver a empoderar al deportivismo. El inevitable final del camino es que Abanca convierta parte de su deuda en acciones y que alguien se las acabe comprando. Nuestro Deportivo ha muerto.

Quiero hacer una mención especial al Expresidente Lendoiro. Os garantizo que en todo esto es la única persona que ha mirado por el bien del Deportivo. Tragando sapos y culebras, proponía compartir Directiva, por ejemplo, con dos personas que quisieron meterlo en la cárcel a sabiendas de la injusticia que cometían y cuyas acusaciones no llegaron tan siquiera a juicio. Y todo ello teniendo solamente cosas que perder, llegaría sin cobrar un euro y pudiendo empañar un palmarés personal brillante. Su idea de un Consejo de Administración de concentración que tomase sus decisiones por consenso y en el que estuvieran representadas todas y cada una de las sensibilidades del deportivismo, solo aportaría cosas positivas para el club, nadie, absolutamente nadie salía perdiendo. Que sean las personas propuestas por Lendoiro para esa Directiva las que expliquen a la afición los motivos de su negativa a participar en una solución constructiva para intentar lograr la salvación.

Lo dicho compañeros, nuestro Deportivo, tal y como lo conocíamos, ha muerto. Lo hemos matado. Dios nos perdone. Y Lendoiro también.

P.D.: el pasado mes he presentado mi renuncia como Vicepresidente y miembro de la Junta Directiva de la Asociación del Pequeño Accionista del Deportivo de La Coruña S.A.D., y ha ocupado mi lugar un reconocido deportivista como es Luis Vázquez. Naturalmente, seguiré siendo miembro de la asociación y ayudando en todo lo que pueda, pero se avecinan nuevos retos para la misma y he creído oportuno dar un paso al lado y favorecer la necesaria transición.