Uno de los países más grandes y bellos del mundo, donde la naturaleza en su estado más puro es la principal protagonista. Canadá destaca por sus parques nacionales con espectaculares montañas, ríos, lagos y glaciares, pero también por sus ciudades en donde se entremezclan la historia con la modernidad en una perfecta simbiosis 

Tanto si quieres viajar por motivos turísticos, de negocios o en busca de trabajo, lo primero que debes de saber es que para acceder a este agradable país es necesaria la eTa Canadá que no es otra cosa que el visado canadiense que nos permite el acceso, y tiene una duración de 5 años. Una vez conseguida la eTa ya estaremos preparados para aterrizar y conocer todos los sitios de mayor interés. A continuación te descubrimos los cinco lugares ideales para visitar en Canadá

Las Cataratas del Niágara

Posiblemente uno de los emblemas identificativos de Canadá, junto a la Policía Montada y la bandera nacional. Las Cataratas del Niágara, o Niagara Falls, son todo un espectáculo de la naturaleza y visual situadas en estado canadiense de Ontario. Descubiertas en 1677 por los colonizadores europeos, cada año reciben la visita de millones de turistas de todo el mundo.

Por este conjunto de tres imponentes cascadas que tienen una caída de 65 metros y forman parte del río Niágara, circula toda el agua de los Grandes Lagos en su camino hacia los Estados Unidos, país vecino y que también tiene su pedazo de Niágara, más concretamente la llamada American Falls que sirven además de frontera natural entre ambas naciones.

La excursión en barco a las faldas de las Niagara Falls es toda una experiencia y de las principales atracciones para el visitante. Recomendable llevar paraguas ya que acabaremos un poco mojados aunque merece mucho la pena.

Toronto

A poco más de una hora de las Cataratas del Niágara se encuentra la ciudad de Toronto, la más moderna y cosmopolita de todo Canadá y capital del Estado de Ontario. Con casi tres millones de habitantes es la más poblada del país y en la que mayor diversidad de nacionalidades convive. Toronto es un ejemplo perfecto de urbe multicultural y joven en la que podemos visitar el barrio griego, el coreano, el italiano, el irlandés, el portugués, el coreano o Chinatown. Esta riqueza cultural hace que la gastronomía de Toronto destaque por su variedad de ingredientes, sabores y colores.

La imagen que mejor identifica a esta ciudad es sin lugar a dudas la CN Tower. Se trata de una construcción que en su momento fue la torre de comunicaciones más alta del mundo, y que hoy en día es quizás el símbolo más visitado en la ciudad con unas vistas privilegiadas. El skyline con los rascacielos y la CN Tower visto desde el Lago Ontario, es el icono y la postal ideal de Toronto para el mundo.

Quebec

Canadá tiene ciudades de gran importancia pero si tenemos que hablar de la más histórica, Quebec es la elegida. Y es que la capital de la provincia que lleva el mismo nombre, es la ciudad con más historia de todo Canadá además de ser el primer asentamiento europeo.

Situada en la parte francófona del país Quebec mantiene sus raíces, no obstante se trata de la única ciudad fortificada de Norteamérica. El Hotel Château Frantenac situado en la Vieja Quebec es una mole que domina la parte amurallada de la ciudad a orillas del río San Lorenzo y próxima a la basílica de Notre Dame otro de los atractivos junto con la Place Royale, la verdadera cuna de Quebec. Toda esta zona compone un conjunto histórico declarado Patrimonio de la Humanidad.

El Museo de la Civilización o el parque de las Cascadas Montmorency son solo pequeños detalles de una ciudad que respira cultura, historia y naturaleza por todos sus rincones.

Parques nacionales Banff y Jasper

Canadá es con diferencia uno de los países que mayor protege y respeta el medioambiente y la naturaleza a nivel mundial, no obstante la diversidad y el vasto tamaño de sus espacios naturales es único. La cadena de cordilleras conocida como las Montañas Rocosas Canadienses, entre Alberta y la Columbia Británica, es la zona que alberga los parques nacionales y lagos de mayor importancia. Precisamente el Parque Nacional Banff, el más antiguo de Canadá, es un destino turístico principal que sorprende a quien se aventura a internarse en sus densos bosques de coníferas, terrenos montañosos de cumbres nevadas, ríos y lagos de ensueño como el Louise o el Moraine, conformando un paisaje alpino de belleza abrumadora. En él se pueden observar distintos tipos de fauna autóctona como los famosos osos grizzly y los osos negros, pumas, alces, linces, caribús, lobos, marmotas, nutrias o comadrejas entre otros.

El Parque Nacional Banff está comunicado por medio de la carretera Icefields Parkway con el otro parque nacional más conocido de Canadá, el de Jasper. Esta vía discurre durante 230 kilómetros a través del Banff para terminar en Jasper, dando así la bienvenida a un parque nacional extenso, salvaje y menos explorado que el Banff que además tiene glaciares. Los lagos Beauvert y Pirámide, los montes Robson y Edith Calvell, el Valle Fryatt o el teleférico del Monte Whistler son solo algunos de los lugares que merece la pena admirar en el Jasper y desde los cuales podemos contemplar atardeceres mágicos.

Glaciar Athabasca

El Parque Nacional Jasper tiene una sorpresa preparada para el viajero. Y es que en un entorno tan salvaje y puro habita un gigante de hielo, el glaciar Athabasca. Es el más visitado de toda Norteamérica por su fácil accesibilidad y la cercanía de la Icefields Parkway. Escoltado por los montes Athabasca, Andrómeda y Snow Dome, este glaciar tiene en su base el lago Sunwapta y recibe cada año millones de turistas que realizan excursiones y paseos por las zonas aptas del glaciar.

Ante los efectos del cambio climático se han extremado las medidas evitando el acceso a las zonas más peligrosas del Athabasca, ya que en los últimos 100 años el glaciar ha retrocedido más de un kilómetro y perdido la mitad de su volumen. Pese a todo, desde el gobierno canadiense siguen haciendo todo lo posible para intentar paliar unos efectos que amenazan con disminuir poco a poco este coloso de hielo en pleno Parque Nacional Jasper, en las Montañas Rocosas de Canadá