Por Xerardo Rodríguez

Yo era de los que te seguía en Vigo y escuchaba por Radio Popular aquellas proclamas tuyas, con talante nacionalista… ¿Realmente eras de la UPG?
El ahora comisario jubilado me confesó que había pertenecido a la Brigada Político Social, esa que tenemos tan olvidada; y no sé por qué extraña circunstancia me acordé de Lois Soto, viejo amigo y compañero en la lucha antifranquista al que Galicia debe, entre otras cosas, la publicación de una de las revistas con más identidad patria de cuanto he leído.
Hablo de “Vieiros”, editada en México y cuyos ejemplares guardo en mi biblioteca y releo cuando quiero recordar los tiempos difíciles que vivió este periodista, por entonces afanado en acabar con los malos de aquella película de terror, esgrimiendo, de día y de noche, el arma de la palabra.

¡Ah! ¡Ya! El comisario me trajo a la memoria a Lois Soto, porque fue su “acompañante” en aquel Fockker 50, turbohélice, con el que Vigo volaba al mundo y que le trasladó desde Madrid, la última vez que le vi.

Policía y exiliado compartieron fila de dos en el avión. El poli solo pasaba de la treintena pero el viejo galleguista traspasara ya la frontera del otoño y se acercaba peligrosamente al invierno de la vida.
-¿E logo… vostede é galego? –preguntó Soto.
-Sí señor, sonlle de Ourense…
– ¿E ti crees que Galicia é unha nazón? –volvió a preguntar, tuteando al policía, el que fuera uno de los fundadores de la Unión do Pobo Galego…
– Eu non entendo moito desas cousas, pero supoño que sí…
-Pois agora Galicia sí que vai despegar, porque imos fundar o Partido Galego do Proletariado, do que eu serei o Presidente. Nesta fin de semana celebramos o congreso constituinte… Se queres participar…
-Non creo que poda…
-Pois o futuro de Galicia nace ahí, no PGP, que ten relacións internacionais cos partidos nacionalistas vascos, cataláns e incluso cos irlandeses do IRA…

En la pequeña terminal de Vigo esperábamos a Soto un grupo de amigos y por cada uno de nosotros un agente de la Social… Cada uno por su lado fuimos a Salvaterra do Miño a comer y cada uno guió hasta el lugar de la cita a “su” policía… En mitad de la lamprea entró toda la brigada en el recinto y nos identificó, solo nos identificó…
Aquel día comprendí que algo estaba cambiando en España porque tan solo unos meses antes nos hubieran detenido a todos por “asociación ilegal”.

Yo y algún periodista más, que no cito porque él puede hacerlo, asistimos a aquel congreso constituyente del PGP. En realidad se trataba de “la contra” a la UPG de los Coroneles, comandada entonces por Bautista Álvarez, que había expulsado de esta formación a Xosé Luís Méndez Ferrín y a varios de sus compañeros.
Aquel congreso fué la primera y la última noticia que tuve del PGP, pero no de su presidente y de algunos compañeros a los que, de siempre, consideré y sigo considerando amigos.

Asistí a muchas clases de galleguismo que impartió Lois Soto en un modesto piso de la Travesía de Vigo, en el que vivió poco tiempo del que le restaba de vida.
Lo aprovechó para conocer la Galicia que nunca pudo conocer y resultaba asombroso el interés de aquel venerable anciano por las cosas más sencillas de la Tierra.
Se notaba en él la influencia de Castelao.

Alguna gente dijo que Lois Soto había sido secretario de Alfonso Daniel Rodríguez Castelao pero a mí me parece que fue solo un compañero de viaje, cuando los dirigentes galleguistas abandonaron la zona republicana rumbo a América, en 1938. 

Soto y Castelao, eso sí es verdad, viajaron juntos a Nueva York y a Cuba, donde organizaron con otros nacionalistas el primer gobierno gallego en el exilio, que tuvo una escasa influencia política.
En algunas conversaciones con Soto en las que, a propósito, saqué el tema Castelao, no demostró mucho entusiasmo por el que históricamente está considerado el gran patriarca del nacionalismo gallego. Creo que nunca se llevaron bien.
Una vez terminada la guerra civil española, Lois Soto no siguió a Castelao. Se instaló en México donde fundó la Alianza Nazonal Galega, una coalición que agrupó a todas las fuerzas antifascistas gallegas.
Ahora recuerdo que, incluso, llegó a recriminarme:

– Pero mira que estás teimado con Castelao. ¡Deixa o doutor en paz que xa morreu!

Para mí Soto fue un gran activista social en el exilio y Galicia tiene una deuda pendiente con él. Porque al margen de su casta política, perteneció a la legión de bós e xenerosos que ayudaron a cientos de miles de gallegos que llegaron a México huyendo del terror franquista, en aquellos infelices años.

Uno de los viajes más emotivos que hice con Lois Soto fue al lugar donde había nacido, solo dos años más tarde que el siglo XX. No recuerdo el nombre de la aldea, pero sí el del río donde pescaba truchas a los cinco años… El Fechiñas que busca el Arnoia entre bosques de carballos, castaños y abedules de ribera.

En aquel lugar de agua, espejo de la belleza de su Tierra, me dio otra lección de nacionalismo:

-Despois subimos o Monte Calvo. Vese toda a bisbarra e hai unha capela visigótica. Pero o mais interesante está na configuración do territorio, onde hai achantados baixo terra mais de sete castros que estiveron habitados polo pobo galaico dos querquenos… ¡Eu son un querqueno!
Y sentenció:
-¡Machacáronos todos! Os romanos, os árabes, os españois… Non me extraña que nesta zona houbese tanto anacoreta… Si eu fun do Partido Comunista debeu ser pola mextura cultural que herdou o meu pobo…
Íbamos ya cara a Celanova cuando, por una cuestión de tráfico, nos paró la Guardia Civil. Soto bajó del coche y le preguntó al agente:
-¿Vostede fala galego?
-No señor, yo no entiendo de esas cosas…
Y allí nos retuvo aquel agente. Media hora, pidiendo papeles y haciendo preguntas que poco tenían que ver con “haber invadido el carril izquierdo de la calzada” como citaba el motivo de la multa…
Celanova quedó para otro día y emprendimos el regreso a Vigo…
Díez días después Lois Soto Fernández emprendió el viaje “de regreso” a México, donde falleció en 1982, un año después de que el Parlamento Gallego aprobase el Estatuto de Autonomía de Galicia…
¡Yo, de pequeño, siempre quise escribir en Vieiros!