Cuando era portavoz de los críticos de Podemos muchos no entendían que en democracia sin disenso no hay democracia, que un partido político necesita como el hambre al comer, un sector crítico que te sitúe en la realidad de los fallos…los críticos para algunos no éramos críticos, éramos traidores

Con el tiempo muchas de esas personas han rectificado de su error, y a su vez se ha vuelto críticos, lo que los ha transformado en traidores, de tal guisa que en Podemos no hay un sector oficial y otro de críticos, (como en cualquier partido demócrata), están los fieles y los traidores
Errejon, Bescansa, Luis Alegre, Bustinduy, Kichi, Tania Sanchez, Rita Maestre, Miguel Urban, Breogan Riobó, Albano Dante, Teresa Rodríguez, Fernando Barredo, Olga Jimenez, etc…y un largo etc de gente relevante en Podemos se unieron a la lista de traidores en la que estábamos catalogados al inicio pequeñas corrientes autonómicas,  (Xuntos, Costa del Sol se Puede, los Junteros de Álava, etc), todos traidores
Cuando llega el momento que en un grupo todo el mundo está equivocado y siempre tiene la razón el mismo personaje, cuando criticar los actos de ese personaje se convierte en alta traición y el crítico es un apestado, en ese momento no solo sabes que la democracia no existe, te das cuenta de que esa organización ya no es un partido político….es una secta