Consumatum est. Todo se ha acabado. La afición ha sufrido una gran decepción debido a que a  partir del empate en Elche en la jornada 41, el Depor consiguió entrar en el play off. Pero al final la dura realidad se ha impuesto. Y la dura realidad es que el Deportivo no tenía un equipo competitivo. Y eso debe entenderse como otro fracaso más del señor Fernández en la parcela deportiva, como desde este medio hemos venido diciendo desde que llego al club en el año 2.014. Ha quedado de 6º en la liga regular lo que le permitió disputar el play off en el último lugar y ello gracias a la carambola que se produjo en la penúltima jornada al empatar el  Depor en Elche y perder sorprendentemente el Cádiz en casa con el Extremadura.

Ya decíamos en su día que lo único que justifica la gestión de un presidente de un club de fútbol (y el Deportivo no es otra cosa que un club de fútbol, aunque haya quien se empeñe interesadamente en considerarlo una empresa) es el resultado deportivo. Si el resultado deportivo es bueno, la gestión habrá sido buena y si el resultado deportivo es malo la gestión habrá sido mala, sea cual sea la gestión económica porque esta es meramente instrumental de aquel. Y esta es la única realidad, una realidad  que la prensa domesticada ha venido ocultando a base de mentir deliberadamente a la afición ocultando el desastre deportivo con la tapadera de una gestión económica que estaba deliberadamente apoyada en el ocultismo y en la falta de transparencia. Pero ahora, el fracaso de esa “brillante” gestión económica es imposible de ocultar por más tiempo. Resulta que con el tercer presupuesto de la categoría (a solo medio millón del segundo) incluyendo la ayuda al descenso de la LFP, ha quedado sexto en la liga regular y  eliminado en el play off. Y nos encontramos con que el Deportivo ha quedado como un solar.

No hay jugadores, no hay entrenador, no hay plantilla, no hay recursos económicos para conformarla, no hay “cash”, ni siquiera hay credibilidad ni respeto de los grandes (Madrid, Barcelona Atlético, etc.) que permita negociar cesiones ventajosamente.

Por eso se fue el señor Fernández, porque sabía que si no ascendía esto no tenía arreglo y cuando anunció que se iba, tras perder con el Extremadura en la jornada 35, el ascenso estaba lejos, aunque luego se acercó al entrar en el play off en la penúltima jornada y debido a la derrota del Cádiz. Sin jugadores y sin dinero para ficharlos,  solo queda el recurso del respeto y del prestigio personal, que el señor Fernández sabía que no  tenía. Lendoiro podía entrar en el Real Madrid, en el Atlético, en el Barcelona, etc. para pedir jugadores cedidos en condiciones ventajosas. A Fernández  ni le abrían la puerta. Y ahí esta el resultado. Por este resultado totalmente previsible se fue el señor Fernández.

¿Y ahora que? Pues ahora lo que queda es que el pobre Zas, que en parte por haber sido engañado vilmente por Fernández y en otra parte por la ambición de sentarse en la poltrona le ha impedido ver su propia realidad, se encuentra con que tiene que afrontar un largo camino sin un final predecible, sin jugadores, sin dinero y sin prestigio personal reconocido,  que nos va a tener un buen tiempo fuera de la Primera División hasta que aparezca alguien como apareció en su día Lendoiro que rompió la racha de 18 años en Segunda División. Esperemos que no sean tantos, pero tal como están las cosas no me atrevería a negarlo. Fernández con su alabada gestión económica ha dejado al Deportivo como un solar, pero no espere nadie una sola muestra de disculpa o rectificación ni por su parte ni por parte de la prensa domesticada que contribuyó eficazmente a esto, ocultando la verdad, alabando la “brillante” gestión económica de Fernández, y engañando vilmente a la afición, que tiene lo que se merece por pánfila, crédula y necesariamente estúpida para no ver una realidad que era evidente. En el Convenio de Acreedores se preveía que el Depor estuviese en Segunda División un máximo de cuatro temporadas. Ese Convenio lo firmó Lendoiro porque conocía sus capacidades y sabía perfectamente que no iba  a estar en Segunda ni una más. La prueba es que ascendió al año siguiente de un sorprendente y extraño descenso. Pero llegó el señor Fernández y se fue todo al garete. La próxima temporada  será la tercera en Segunda y aun quedan 12 años ¿Vamos a esperar a que esto sea irreversible?

De lo que pase la próxima temporada dependerá el futuro del Deportivo.

Si asciende (y se mantiene) tendrá viabilidad, pero si no asciende y llega a consumir la cuarta temporada en Segunda a falta de 11 años, el fin del Deportivo por incumplimiento del Convenio se puede empezar a cantar. Zas tiene que presentar sus líneas de actuación a la mayor brevedad, con la máxima urgencia y si no es capaz de dar una respuesta adecuada a la grave situación tanto económica como deportiva que le ha dejado Fernández, no queda otra alternativa que convocar nuevas elecciones, para que el Deportivo tenga la estabilidad y la solvencia que en estos momentos, lamentablemente, no tiene. Fernández se esconde cobardemente detrás de Zas, que es únicamente la tapadera de Fernández.

Fernández ha colocado a Zas para que le cubra la retirada y seguir moviendo los hilos desde la sombra lo que negó cínicamente en su discurso de despedida

¿Cómo puede explicarse si no que en Mallorca haya bajado Fernández al vestuario (¿En qué condición lo hizo?) antes incluso que Zas? Estaba preparado para absorber todo el protagonismo del éxito en caso de ascenso. Ha dedicado cuatro años de los cinco de su mandato a reclamar responsabilidades de Lendoiro (y de quien esto escribe).

Ahora corresponde reclamar las responsabilidades de Fernández principalmente en dos puntos muy concretos: de una parte, en la muy sospechosa y muy oscura ampliación de capital, y de otra parte en la reclamación a Hacienda de las sentencias ganadas (16 millones) y del embargo a Mediapro (14 millones) que no fueron descontados de la deuda y que suponen 30 millones de euros, que, sin ninguna duda son suficientes para retornar a Primera.

Estas dos cuestiones, que el señor Fernández siempre ha venido eludiendo, no pueden dormir “el sueño de los justos”. Zas tiene que reclamarlas y exigirlas y si no lo hace, será cómplice de Fernández y tan responsable como él. Y eso no puede dilatarse en el tiempo, tiene que actuar ¡Ya! Estamos hablando de una cantidad de dinero (30 millones de euros) que convertiría al Deportivo en el mayor presupuesto de la categoría y que doblaría o triplicaría el de muchos equipos de ésta. De esta cantidad es responsable directo el señor Fernández. Si las servidumbres o los peajes que tiene que pagarle Zas a Fernández no le permiten efectuar inmediatamente estas reclamaciones, no puede estar en la Presidencia del Deportivo ni un minuto más.