Kike Pampin, Socio de Oro nº 220

Durante, y tras la Junta de Accionistas del 28 de mayo, se ha hecho aparecer a Lendoiro. A alguien que ya fue y no es, se le trae de nuevo a primer plano, tras más de 5 años de ausencia en el Deportivo.

¿A cuento de que aparece Lendoiro en todo esto, y se desvía la atención hacia él, más que hacia quien tiene que rendir cuentas tras concluir su mandato?

Tras los discursos de los Presidentes, saliente y entrante. En el primero se podría percibir esa mezcla de alivio y frustración, casi más por lo que no abordó y que le correspondía, que por lo manifestado.

En el segundo, sus primeras palabras hablan por sí solas. En mi caso, debo decir que me impactaron fuertemente, haciéndome pasar de la perplejidad a la indignación. Y más, procediendo de una persona tan vinculada al deporte y al Deportivo. Como Socio, Accionista y seguidor aficionado del Deportivo, no esperaba un discurso en esa dirección.

En ambos casos, discursos para el accionariado, sobre todo para el gran accionista, dejando a un lado al resto del Deportivismo.

Tenía la esperanza de que esta Junta, fuera la del consenso, de la cordialidad y la de la nueva unión del Deportivismo. Y se ha fallado, una vez más, precisamente desde el lugar donde hay la obligación de llevar a cabo esa unión.

Parece que seguimos instalados en el error de obviar el SENTIMIENTO, algo que ha lastrado al anterior Consejo, y que parece que no se quiere ver, o se oculta tras otros factores que sin duda habrán repercutido pero que son más reconducibles, como pueden ser los resultados deportivos, o incluso el despropósito del Fabril.

Tino abandona el Deportivo, o no, y lo hace desde una aparente frustración a la que llegó por su propia forma de actuar y entender lo que es un Club de Fútbol. Marcarse objetivos inalcanzables, suele traer esa consecuencia si no se consiguen. Hay quien apunta incluso, cierta actitud de rencor hacia uno de los otros candidatos.

Ser empresario en el Deportivo, no es lo mismo que serlo en el R. Madrid, por ejemplo. Nosotros no venderemos millones de camisetas en China, ni en la diáspora gallega siquiera, y menos si abandonamos nuestra esencia y por ello, perdemos nombre.

Y es que su mayor error fue entrar en el Deportivo mirando hacia atrás (posiblemente su error fue entrar), pensando que los resultados serían los que lo juzgarían de forma inminente, y temeroso de comparaciones, azuzado por sus amigo-asesores, empezó a hurgar su disculpa.

La mochila.

Así se instaló y actuó durante 5 años, traicionó el valor de la amistad (allá él, y sus valores) aconsejado quizá por gente interesada más en el rencor personal, que en la institución que iba a representar, y fracasó como gestor de un Club de Futbol por mucha SAD que sea.

En sus comienzos, señaló ante el mundo futbolístico, a parte de su afición, iniciando con ello la división.

Pero vayamos a la situación social del Deportivismo, compuesto, no hay que olvidar y se hace con mucha facilidad, no solo por accionistas y socios, sino también por aficionados, simpatizantes y seguidores, NO SOCIOS, NI ACCIONISTAS. A estos últimos, se les ha estado desdeñando constantemente desde que el empresariado entró en el Club y no entendió que tipo de Empresa estaban dirigiendo.

Una Mercantil cualquiera, está disculpada por no tener ALMA, por buscar su rentabilidad sin importarle lo que sientan sus “seguidores”, clientes o no clientes que encuentren afinidad con el producto o desempeño que genera la Mercantil.

Lo qué si le importa a esa Mercantil, es el sentir y opinión de su Accionariado y de sus Clientes, y los empresarios que dirigieron al Deportivo, así lo entendían, y es lógico, es lo que están acostumbrados a hacer, y en algunos casos con resultados muy positivos. Y como tal actuaron.

Pero, y siempre hay un, pero. Al margen de conocer o no el mundo donde el Deportivo desarrolla su actividad mercantil, no tuvieron en cuenta que esta SAD, si tiene ALMA, y que son muchas más las almas que los accionistas, y que, en este caso, tiene mucho más valor el ALMA que las acciones.

Y puesto que Lendoiro parece que debe aparecer en todo esto, todavía; hagamos un breve repaso por la historia reciente, que parece es la que más está afectando al Deportivismo actual y que nos ha llevado a parecer, o ser, un club sin sentimiento real, aunque utilizado.

Antes del año 1988 no había división en el Deportivismo, había abulia, apatía, desvío de la atención hacia otros deportes, por ejemplo, el hockey, que ofrecía espectáculo en la ciudad, desde la comodidad de hacerlo bajo techo. Pero había sentimiento hacia el Deportivo.

La afluencia de niñas y niños al Futbol de Base se producía con cuenta gotas. No hay más que mirar la cantidad de equipos que tenían los Clubs Aficionados, en esas categorías.

En el año 1988 el Deportivismo se ilusionó porque apareció una persona a la que, sobre futbol, pocos le pueden decir cómo hacer las cosas. Con él llegaron al Deportivo unos amigos procedentes de diferentes Clubs del Futbol Aficionado e incluso del colectivo arbitral. Solo con la configuración de aquella Directiva, se pasó a cerrar una herida abierta años atrás en las relaciones Deportivo-Futbol Aficionado (Tino casi lo destroza intentando ponerle el pie encima).

Aquella Directiva, arrancó con el Deportivo en riesgo real e insalvable de desaparición (no como en el 2013 que había herramientas legales para no desaparecer y así se vio), con una deuda de 600 millones de pesetas y sin un nombre institucional que nos diera a respetar en el futbol nacional. Nadie desde el club habló de mochila, ni se temió a los resultados negativos que pudieran darse sobre el terreno de juego, y que podrían dejar el inicio de esa etapa, en únicamente un sueño de verano. Se miró al frente, con el convencimiento de quien está seguro sobre el terreno que pisa. La afición creyó y se unió.

Vinieron tiempos difíciles en lo que más se suele juzgar, en aquello por lo que la afición suele actuar y abandonarte, los resultados. No obstante, el Deportivismo no abandonó, ni se dividió.

Los éxitos posteriores, lo que hicieron fue expandir el sentimiento, dar nombre y peso al Club y a la Ciudad, agregar aficionados blanquiazules en lugares que jamás un club del nivel económico y social del Deportivo, podría ni imaginarse. Nos hicimos respetar en el Futbol Mundial. Sufrimos castigos en los despachos UEFA por tener la “osadía” de defender nuestro Club. Desde el Deportivo se luchó y se consiguieron mejoras para el Futbol Nacional.

Se perdió potencial competitivo, y curiosamente, la respuesta del Deportivismo, de nuevo fue la unión.

Hasta ahí, y con el Club ya convertido en SAD, el Deportivo mantuvo un valor innegociable, mayor que el de las acciones, tuvo ALMA, y, por tanto, cada aficionado en cualquier rincón del Mundo, seguidor o simpatizante del Deportivo, en lo bueno y en lo malo, se veía representado. Independientemente de la categoría que ocupase en la competición.

Nuca hubo Pre-Lendoiristas, ni Lendoiristas, hubo un Coruña hasta en las quinielas, y pasamos a ser Deportivo.

Si tras las elecciones del pasado día 28, vamos a seguir gobernando el Club tal y como empezó el discurso el Presidente del nuevo Consejo, seguiremos instalados en la lucha fratricida, seguiremos siendo una Empresa que actúa, mira y habla para los accionistas.

Dos claros espíritus sobrevuelan ahora, todo lo relacionado con el Deportivo, el del 2014, y el de 1988.

Decidamos, ¿con ALMA, o sin ella?