Kike Pampín. Socio nº 220

Es curioso, años percibiendo la división que se estaba creando y consolidando entre el Deportivismo.

Esos mismos años contemplando como se negaba o se obviaba, y ahora, de pronto pasa a ser la prioridad de cada candidatura.

Y no está mal tratar de restaurar esa fractura. Claro que hay que hacerlo.

Pero cuidado, que se está pasando a utilizar este argumento, en el límite de la frivolidad y del populismo. No es un juguete el afecto, y se es Deportivista precisamente por este valor. A cualquier candidato hay que exigirle esa unión, y deben poner todo en alcanzarla.

Observemos cuales son las prioridades de cada candidatura, para construir el nuevo Club.

Hay prioridades impuestas y otras que se deben establecer desde el Consejo de Administración que dirija al R C Deportivo los próximos años.

Para los candidatos ha de ser prioritario construir un organigrama con el que:

Se defina un objetivo sensato y estable para el primer equipo y como alcanzarlo.

Se defina el objetivo y prioridades del segundo equipo, respecto al primero, y a la base.

Se establezca el objetivo y finalidades, así como organización, de la base.

Metodología a aplicar en toda la estructura.

Seleccionar a los profesionales encargados de llevar a cabo el programa.

Esto es lo prioritario para un Club de Fútbol con estructura profesional.

Trasladar esto a la afición, con claridad, sin divagar y sin miedo a equivocarnos, porque nadie es infalible. Instalados siempre en la realidad actual del Club y del Fútbol.

Esto es lo que, durante su desarrollo, a buen seguro va a unir a la afición, a hacer valer el afecto.

Porque todo Deportivista quiere lo mejor para su Club, y sabrá entender las dificultades con las que nos podamos encontrar durante el recorrido del proyecto deportivo. Compitiendo, proyectando y formando. Y si puede ser estabilizar el primer equipo en la categoría deportiva y económicamente adecuada.

Empecemos esta nueva etapa aprendiendo de los errores pasados, sin considerar quien haya sido el responsable.

El escudo no es un adorno en las equipaciones.

Es el afecto, es la unión, y siempre debe estar bien representado dentro y fuera del césped con un proyecto económico y técnico sostenible.

Forza Depor.