Por Xosé Edrosa Leal

Cristina fue una niña adoptada que a sus cincuenta años encontró a su familia de sangre, a la que llevaba buscando prácticamente toda su vida, cuya historia publicamos recientemente en 21 NOTICIAS.

Con este encuentro, esta mujer resolvió una parte importante de su vida, pero también descubrió que aún le faltaba otra parte esencial para terminar su lucha y cerrar este capítulo de su historia. Esta parte esencial es su hermana pequeña Luisa Candelaria, nacida en la Maternidad del Hospital Provincial de Madrid el 7 de diciembre de 1971, la cual también corrió su misma suerte, pues también ha sido dada en adopción o, al menos, esto es lo que se supone. Esta adopción, según los datos que maneja su hermana ha sido efectuada a una familia de Barcelona, ciudad en la que puede residir Luisa Candelaria, aunque seguramente con otra identidad distinta. Se adjunta cuadro de búsqueda en el que figuran los tres hermanos biológicos, Luisa Candelaria, la primera por la izquierda, Cristina a la derecha y Óscar  abajo.

A través de este medio de comunicación hacen una llamada a su hermana o a cualquier otra persona que pueda dar razón de ella, se pongan en contacto con Cristina o con este medio de comunicación para facilitar su encuentro, al tiempo que hacen constar que no cesarán en su empeño de encontrarla. ¡Te estamos esperando!

NUEVA SECCIÓN

En consideración a las víctimas por robo de bebés y/o de adoptados irregularmente que buscan a sus familias biológicas, 21NOTICIAS abre una sección especial a la que pueden dirigirse todas aquellas personas interesadas relacionadas con estos hechos. Esta sección se inaugurará en los próximos días con el caso de Cristina Moracho Martín que busca a su hijo desaparecido en un centro hospitalario de Madrid el 14 de mayo de 1984. 

CARTA A MI MADRE

Hoy, Día de la Madre, es un buen momento para darte las gracias por haberme dado la vida. Sé que estuvimos muy poco tiempo juntas debido a circunstancias que aún desconozco. Me pasé muchos días de mi vida pensando que fue lo que pasó ¿Por qué fui dada en adopción? Nunca tenía respuesta. Estoy segura que estas preguntas y sentimientos no son un caso excepcional y mucho menos único, sino algo común en todas aquellas niñas y niños que han vivido mi misma experiencia.
De pequeña, cuando jugaba con mis compañeras y compañeros (por aquel entonces aún jugábamos en la calle), al atardecer, ya más bien tarde-noche, nos sentábamos a mirar las estrellas. Cada uno miraba a una y pedíamos un deseo; yo siempre me fijaba en la que más brillaba y mi deseo siempre era el mismo: poder encontrarte a ti y a mis hermanos, pues algo en mi interior me decía que tenía hermanos como la mayoría de mis amigos y amigas, a los cuales yo añoraba mucho dada mi condición de hija única de mis padres adoptivos.
Quiero que sepas que tengo una alegría muy grande dentro de mí, debido a que después de muchos años ese deseo que tantas veces yo había pedido en mi infancia a aquella estrella brillante me fue concedido ¡ Por fin encontré a mi hermano| Gracias a él mi vida dio un giro de 180 grados. En ese momento descubrí mi verdadera identidad, quien soy y de dónde vengo, algo muy importante para mí. Me reconociste y bautizaste, dándome el nombre de Mª del Águila, aunque con ese nombre, este aguilucho voló muy poco tiempo. Sin embargo, desde que descubrí ese nombre, lo siento tan verdadero, tan mío y tan nuestro, pues fue tu decisión hacia mi persona, lo poco que hemos compartido. Algo especial entre las dos que ya no desaparecerá jamás; un sentimiento de pertenencia en el que se asientan mis raíces, descubierto a mis cincuenta años ¡ Ya era hora!
Mi hermano me aclaró algunas cosas, pero aún quedan muchas otras en el tintero. Por ejemplo ¿Por qué no me buscaste? ¿No me querías? Este es un reproche que tengo que hacerte allí donde me estés viendo, pues ya sabes de los muchos tropezones con los que me he encontrado en el difícil camino de tu búsqueda, participando en numerosas manifestaciones con mis compañeras y compañeros muchos domingos de cada mes. Allí estaba yo, lloviendo, hiciera frío o calor; todo era poco para poder conocerte. Cuando por fin te encontré ya era demasiado tarde, habías fallecido. Pero me dejaste algo muy valioso para mí, mi hermano, y también la esperanza de encontrar a mi hermana Luisa Candelaria, que así se llamaba.
Tengo que decirte que me es imposible utilizar la palabra mamá, así que te llamaré por tu nombre de pila, Pilar. Me dieron algunas fotos tuyas, gracias a ellas pude ponerte cara; y no pude evitar derramar alguna lágrima al descubrir como eras físicamente.
Sólo me queda despedirme y decirte que después de cincuenta años puedo cerrar esta etapa de mi vida y empezar una nueva historia junto a mi familia biológica, conocernos y disfrutar de su compañía. ¡ Feliz día de la madre!
Mª del Águila (Cristina Sunny)