Abogada en A Coruña

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Hace un tiempo que vengo escribiendo sobre este tema y he advertido que los técnicos de la Administración son, sorprendentemente, quienes deciden si se retira la tutela a los padres biológicos, si estos niños deben ser dados en acogida temporal o permanente o incluso llegar a formalizar una adopción. También deciden si los niños deben retornar con la familia biológica, el cese del acogimiento, cambios en la familia de acogida, etc… sin otras obligaciones que ponerlo en conocimiento del Ministerio Fiscal conforme recoge nuestro Código Civil en su artículo 172.

Este tipo de decisiones son muy importantes y deberían ser tomadas por los Jueces,  apoyada su decisión por el Ministerio Fiscal y el equipo psicosocial adscrito al juzgado estudiando previamente el contenido de los motivos de las mismas y si realmente las causas alegadas y recogidas tienen base suficiente para tomar decisiones tan drásticas cuando afectan a menores que carecen de capacidad suficiente para defenderse, pero que en cualquier caso son personas con sentimientos, sin ser convidados de piedra ni muebles que cuando me canso de verlos en un sitio los cambio porque así lo considero, muchas veces sin tener en cuenta el trauma que se les haya podido causar.

Es indescriptible y desgarrador el dolor y la pena que sienten tanto las familias que han sido acogedoras como los padres biológicos cuando se ven privados de la compañía de los niños que han cuidado como a sus propios hijos en el caso de los acogedores o sus hijos en el caso de ser la familia biológica. De repente y sin tiempo apenas de reaccionar se encuentran con una resolución de la Administración en la que se determina un cese de acogimiento o la declaración de desamparo y asunción de la tutela por la Administración.

A partir de ese momento los menores pasan a ser cuidados por la Administración decidiendo si van a ser entregados en acogida con una familia o son ingresados en un centro de menores mientras se decide cuál va a ser la mejor opción.

Dependiendo de la edad de los menores, pueden hablar y expresarse o por desgracia, si son demasiado pequeños no. Ello supone un grave problema porque no pueden decir lo que sienten o con quién quieren estar, convirtiéndose en muebles que se colocan en un lado o en otro en base a la exclusiva decisión de los técnicos de la Administración, que como ya manifesté en otros artículos son personas humanas y por ende no perfectas, pudiéndose equivocar, lo que lleva a una catástrofe para los menores.

Como comenté anteriormente los menores pueden ser ingresados en un centro de menores y esto supone que allí su cuidado es asumido por la Administración. Estos Centros a veces tienen sobreocupación y el cuidado de tanto menor a la vez puede resultar complicado. Pero un consejo, tanto si formáis parte del grupo de familias acogedoras o sois la familia biológica, no os calléis, si veis alguna deficiencia ponedla de manifiesto, dejad por escrito vuestras quejas en la Administración para que se unan al expediente, si son solo unos pocos los podrán acallar, pero si somos todos no podrán.

Debemos tomar medidas y deben ser urgentes, esto debe finalizar. La Administración no puede tener siempre patente de corso para actuar impunemente. Hay que decir las cosas y no callarse porque si como pueblo no hacemos fuerza para ser oídos es evidente que mal camino llevamos.

¡No nos vamos a callar más! Decid las cosas. Hay que ser valiente en esta vida y luchar contra las injusticias. ¡No tengáis miedo!. ¿Estáis conmigo?

En estos casos siempre es muy conveniente contar con la ayuda de un abogado especializado que está dispuesto a asesorarnos e indicarnos los pasos a seguir.