(Nota previa.- El día 20.4.19 (sábado santo) escribí el artículo que seguidamente expongo. El día 22.4.19 (lunes), TINO FERNÁNDEZ presentó la dimisión de su cargo o más bien anunció que la va a presentar. Esta dimisión (cuando sea efectiva) es sin duda una decisión positiva (aunque tardía) para el Club, pero hasta esto lo ha hecho mal. Es una decisión inoportuna y egoísta, pues creo que tenía que pensar un poco más en el Club y un poco menos en sí mismo (como ha venido haciendo) pues no se puede abandonar el barco cuando quedan 7 partidos, dejar al equipo a la deriva y tirar las pocas pero ciertas posibilidades de ascenso que aún existen. Nadie va  a meter el pie en estas condiciones. Me gustaría pegar carpetazo y cerrar definitivamente esta etapa  negra de Tino Fernández, pero creo honestamente que ello no sería justo. La exigencia de reparación a la que en este artículo me refiero, no es un acto de venganza, es un acto de justicia (aunque todo acto de justicia tiene algo de venganza)  y por ello, tengo el deber y la exigencia de llevar esta reclamación hasta sus últimas consecuencias. No encuentro ninguna satisfacción en ello, aparte, naturalmente,  la  que se deriva del cumplimiento del deber).

El pasado día 5.11.18 se terminó el largo proceso (más de cuatro años) promovido por los cuatro arriba citados contra AUGUSTO CESAR LENDOIRO y, un año después,  contra quien esto escribe, GERMÁN RODRÍGUEZ CONCHADO.

TINO, presidente del Deportivo y BORRAJO, accionista, son los denunciantes y RAMA y ARANGUENA son respectivamente los abogados de ambos. Estos cuatro personajes, debidamente concertados, urdieron una trama contra LENDOIRO, acusándolo de la comisión de un delito societario como consecuencia del falseamiento de las cuentas del Club. En más de uno de los numerosos escritos firmados por los citados o presentados en su nombre, se afirmaba que LENDOIRO inflaba intencionalmente los presupuestos para aumentar su participación en los mismos y obtener así un lucro ilícito en perjuicio del Club. Es decir, traducido al lenguaje llano, que robaba al Deportivo. En el plan concertado por los cuatro se incluía un pacto no escrito con La Voz de Galicia para que no solo diera la mayor difusión y alcance posibles a las noticias judiciales que se iban produciendo, sino también que emitiera opiniones y comentarios respecto de esas mismas noticias o en ausencia de ellas. De esta manera consiguieron mantener durante cuatro largos años  una atención permanente  dirigida al único fin de insistir y repetir la falta de honradez de LENDOIRO durante su gestión de 25 años en el Deportivo, que siguiendo el apotegma de Goebbels de que una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad, consiguió convencer a muchos ciudadanos honrados de esta ciudad de que LENDOIRO era un ladrón e incluso gente de fuera de la ciudad (con menor información) pensaba que ya estaba en la cárcel.

Finalmente, cuatro años después el juzgado resolvió que no había delito alguno y (sorprendentemente) LENDOIRO se avino a compartir con TINO FERNÁNDEZ el palco de Riazor (6.4.19) y a manifestar públicamente que mantiene con éste una relación que define como “diplomáticamente cordial”. Bien; cada uno es dueño de hacer con su honor y con su reputación lo que quiera. Pero hete aquí que los cuatro, indudablemente crecidos ante la respuesta mediática y social alcanzada, se atrevieron a acusar de lo mismo a GERMÁN RODRÍGUEZ CONCHADO, que es quien esto escribe. Creo que no habrá muchas personas de las que lean estas líneas que desconozcan que GERMÁN RODRÍGUEZ CONCHADO ha sido abogado del Deportivo en la época de LENDOIRO durante 25 años ininterrumpidos y no muchas menos seguramente sabrán que la actividad judicial desplegada en esos años ha sido muy alta. Pues  bien, disponiendo TINO FERNÁNDEZ como disponía de toda la documentación correspondiente a esos 25 años, no encontró en ella ningún dato, indicio o prueba para denunciar a GERMÁN RODRÍGUEZ CONCHADO al inicio del proceso ¿Cuándo lo hizo? Lo hizo solamente cuando RODRÍGUEZ CONCHADO, citado como testigo declaró la verdad exculpando a LENDOIRO de las falsas acusaciones por las que venía imputado. Ahí sí; ahí los cuatro se lanzaron como hienas contra GERMAN RODRÍGUEZ CONCHADO acusándolo del mismo delito del que venían acusando  desde hacía más de un año a LENDOIRO. No había ninguna prueba pero los cuatro se vieron obligados a hacerlo porque veían que se les escapaba la pieza principal (LENDOIRO) y crearon una estrategia procesal para evitarlo. Esa estrategia procesal fue urdida por los abogados RAMA Y ARANGÜENA, pero a la misma, TINO y BORRAJO, dieron su consentimiento, pues las actuaciones se realizaron en sus nombres. Ambos abogados tomaron la decisión de sustraer a esta parte de la condición de testigo de que había sido dotada y convertirlo en acusado. Les salió mal. El Fiscal no picó el burdo anzuelo y propuso el archivo que el juez aceptó.

Todos los implicados en esta conjura utilizaron este proceso en su beneficio personal, no  del Deportivo. Así, ARANGÜENA, que nunca había salido en la prensa con ocasión de ningún caso en que hubiera intervenido, aprovechó la publicidad derivada de este proceso para postularse a las elecciones primarias del Partido Socialista para la Alcaldía de La Coruña. BORRAJO utilizó este procedimiento, sabiendo que su acusación era manifiestamente falsa, para promocionarse profesionalmente en la prensa de forma gratuita, como así sucedió en numerosas ocasiones. RAMA, según su propia confesión, lo hizo para mantener su trabajo de abogado de “EL DEPORTIVO”, aún a sabiendas de que no había motivo alguno para esta acusación. Y TINO, aprovechando deslealmente la representación de “EL DEPORTIVO” utilizo esta acusación a sabiendas de que era falsa, como vehiculo de su manifiesta enemistad mantenida con ésta parte como se deriva de las reiteradas declaraciones públicas realizadas en los medios de comunicación.

Así, he tenido que soportar durante tres años  una acusación falsa. No ha sido fácil pero he logrado superarla, aunque siempre quedan daños colaterales. Y ahora llegó el momento de la reparación. Yo no voy a ir al palco con TINO FERNÁNDEZ, voy a hacer lo que el ordenamiento jurídico me permite hacer que es exigirle la responsabilidad que le corresponde por el delito de acusación falsa junto con sus otros colegas para lo cuál he presentado ya la correspondiente querella. Seguiré este proceso hasta el final, conocedor de las dificultades que ello encierra y dure lo que dure, hasta acabar con la condena y la inhabilitación de todos los implicados. Y ello, en primer lugar por dignidad personal; después de más de tres años de soportar una acusación falsa a sabiendas, no es aceptable dar carpetazo y “pelillos a la mar”. Y en segundo lugar por responsabilidad profesional porque si esto me lo han hecho a mi sabiendo que soy abogado, imagínense lo que le pueden hacer a alguien que no tenga los medios para defenderse como puedo hacerlo yo, porque  si mi profesión de abogado no sirve para combatir esto, realmente no sirve para nada. Se por propia experiencia que no va a ser fácil, que encontraré muchos obstáculos, pero que nadie dude de que llegaré hasta el final. Siempre he confiado que antes o después “Dios protege la inocencia”; solo se exige no permanecer pasivo y yo pasivo, desde luego, no voy a quedar.