Es difícil escribir desde el sentimiento, voy a intentarlo, porque el blanco y azul del Real Club Deportivo de A Coruña, igual que su escudo, están incardinados en mi alma para siempre.

Sin ánimo peyorativo, voy a rescatar aquel lema utilizado al inicio de la andadura del anterior Consejo de Administración del RC Deportivo, antes Junta Directiva: “Camina o revienta”. El Club tiene que caminar con paso firme desde los despachos y los jugadores reventarse sobre el terreno de juego, para cumplir el objetivo, el retorno al lugar que no deberíamos haber perdido, Primera División.

El RC Deportivo es un club histórico, más que Centenario, que no puede estar al albur de caprichos e incompetentes, que provocan con sus actos, la estampida de la mejor afición del mundo de las gradas de Riazor.

Hoy no existen para mí,  ni lendoiristas ni tinistas (es un decir),  valoro al que más sabe de fútbol y al hacedor del milagro económico con su etiqueta “en lo económico bien”, solo deportivistas, que como yo, estamos decepcionados por la marcha del equipo. Por lo visto hasta ahora,  la plantilla está sobrevalorada,  no está dando el nivel que al principio de la competición liguera nos prometíamos, más que nada, por el deseo de retornar a Primera División.

Nos vendieron humo y lo aceptamos como si fuese dogma de fe, porque el sentimiento deportivista es tan sublime, que no paramos a pensar lo que nos venden, dando por excelente todo el “peixe” que nos ofrecían, sin mirar si estaba “melao” o no.

El mes de marzo, con el viento de cola, nos parecía que pudiera ser el del empujón para estar arriba de la clasificación, peleando codo a codo con el Osasuna y una vez más, el gozo en un pozo. Ni la Virgen del Carmelo, muy venerada en A Coruña, nos echó una mano. Voy a encomendarme a ella para que no olvide nuestras plegarias y poder celebrar la fiesta que todos los deportivistas deseamos.

Comenzamos abril, espero que las aguas mil no provoquen, por culpa de tempestades,  vías de agua en el barco y lo hundan. Para mantenerlo a flote, todos y digo todos, debemos remar en la misma dirección, aunque no entiendo lo de la “misma dirección” y menos lo de “todos”, supongo que los que cobran también reman. Supongo que formo parte de “todos”, aunque no tengo mucha fuerza, voy a remar en la misma dirección que “todos”, ya que por encima de carmelotadas, está el RC Deportivo y ser todos, sí, todos, deportivistas hasta lograr el objetivo. Tiempo habrá para criticar lo que no nos gusta y a decir verdad, por el descontento generalizado, es mucho, aunque si se logra el objetivo, que no es otro que el ascenso, tapará todas las sombras que pudieran existir a lo largo de la temporada.

Decir una vez más, que el partido del próximo sábado es el del punto de inflexión para caminar hacia arriba, posiblemente te rías al leerlo, “este Soto ya está con sus puntos de inflexión a vueltas”. Escribir con sentimiento tiene este peaje, tener fe y esta es, creer en lo que no vemos y yo, desde hace bastante tiempo, en el juego del equipo no veo fútbol y lo que es peor, resultados favorables que nos hagan soñar. Pero quiero soñar, necesito soñar que sueño el sueño de Primera, aunque me digan que soy un soñador desnortado

Lo que todos nos prometíamos en el mes de marzo, no pudo ser, pero en abril, podemos recuperar lo perdido y volver a sonreír. Aun no es tarde, el tirón final de La Liga es el Tourmalet del Deportivo y a fe, una vez más,  creo que lo subirá con solvencia, llegando a la meta entre los dos primeros.

El deportivista es soñador, aunque en ocasiones, la realidad nos despierta con sobresaltos.