Vivir en una sociedad ventajista, sin escrúpulos, con crítica barata, viendo las mismas caras, misma gente, lugares con mismo recorrido y el mismo final, provoca hastío.
Vivimos rodeados de apariencias, nos preocupa el que dirán, que dicen, pero todo ello de los demás, ya que la autocrítica solo es de valientes y sensatos. Es más fácil ver la paja en ojo ajeno, que la viga en el nuestro.
Si sales por la «movida» de la ciudad, te encasillan como  el mítico. Si no sales, se disparan las alarmas de los/as gacetilleros que comienzan a especular, ¿tendrá algún problema? Los que todo saben, menos con quien se acuesta su mujer, dirán que el único problema es económico, no conciben que en ocasiones, es bueno alejarse del mundanal ruido nocturno, para que la noche no lo confunda. Salir cuando a una persona le apetezca, no salir por costumbre, sino cuando el cuerpo pida distracción. Ser soltero no es sinónimo de salir constantemente, en ocasiones es preferible quedar en casa leyendo, que salir por salir.

Existen ciudades grandes,  que los correveidiles convierten en tan pequeñas por momentos, que da la sensación que son pueblos o villas con semáforos. Un espacio en donde no hay silencio, aunque el silencio por momentos los asusta, es protagonista y la conversación se ausenta. Es entonces cuando se aprecia en los comentarios, que las gentes (personas son las que respetan) hablan para ocultar sus pecados en tristes vidas, que tienen que llenarlas con la  preocupación de la otros. Demasiados orgullos mal empleados   apariencia priman, por momentos, por encima de una sonrisa, abrazo o una disculpa.
Tiempos para la crítica los hubo o habrá siempre, olvidan el viejo aforisma, «vive y dejar vivir». Se paga cara en la sociedad hipócrita ser uno mismo, tener personalidad y tapar bocas con elegancia, sin ruido y poner a cada uno en su sitio. En una ciudad  en donde nadie es forastero, los cerillitas cualgaetiquetas, hablan sin conocer criticando de «orella», a todos los que no les bailan el agua, son juzgadores de cloacas. Menos mal que aun quedan personas que valoran por ser realmente quién eres, no por lo que aparentas.
Momentos que……