El pasado viernes (1.2.19) Javier Tebas, el presidente de la Liga de Futbol Profesional (LFP), ha venido a La Coruña a dar una conferencia. Naturalmente (luego diré por qué) fue presentado por el presidente del Deportivo, Tino Fernández, promotor de la misma.

La primera cuestión que se plantea es ¿Qué pinta Javier Tebas en La Coruña? ¿Qué tiene que ver La Coruña con el título de su charla “La Liga como player global en la industria del ocio y el entretenimiento”?. No parece tener ningún sentido su presencia en La Coruña para esto. Pero, como siempre,  al final todo encaja.

 Conozco a Javier Tebas desde hace al menos 30 años. Y por tanto, conozco también su  escaso valor personal y su desmedida ambición. He seguido su recorrido personal desde su militancia activa en Fuerza Nueva hasta la actual presidencia de la Liga.

Hemos compartido presencia en la Liga Profesional, y muy intensamente en su Comisión Delegada. Nunca me gustó. Y no me recaté nunca en expresarlo en cuantas ocasiones he tenido oportunidad de hacerlo.

La primera vez que coincidimos en la Liga el representaba al Badajoz, yo al Deportivo. Siempre me resultó extraño que alguien que (nacido en Costa Rica) “era” de Huesca y vivía en Huesca representase a un club extremeño, pero son las cosas raras que tiene el fútbol. La extrañeza aumentó cuando unos años más tarde, Javier Tebas representaba en la Liga al Alavés de Dimitry Piterman (se juntaban el hambre con las ganas de comer); yo seguía representando al Deportivo. Y aún aumentó más mi extrañeza cuando poco después, Javier Tebas pasó a representar en la Liga al Betis de Lopera; yo seguía representando al Deportivo. Posteriormente, se inventó el G-20 compuesto por algunos equipos de segunda  y los de menor nivel de primera (a muchos de los cuales sacaba dinero induciéndolos a entrar en concurso), para conseguir un grupo de presión en la Liga y finalmente, culminando su enorme ambición, consiguió consensuar con Jose Luis Astiazarán una “sucesión ordenada” para hacerse con una presidencia de la Liga que va a costar mucho conseguir que suelte, porque sabe que  es su “Estación Termini”: de ahí al pozo.

A partir de que consiguió la presidencia de la Liga se olvidó por completo del G-20, de los concursos de acreedores que había defendido (y cobrado), y de todos los apoyos recibidos hasta ese momento. Creo que en pocos casos se puede demostrar más claramente la condición de “trepa” de un individuo.

Su principal “éxito”  ha sido la venta centralizada de los derechos televisivos del fútbol profesional. Este hecho que, realmente ha abierto la puerta para la “nacionalización del fútbol”, ha sido aplaudido mediáticamente como una gran hazaña. No hay tal. Es un gran retroceso y supondrá “pan para hoy y hambre para mañana”. Ha terminado con la capacidad de gestión de los clubes de fútbol y ha reducido éstos en muchos aspectos a meros departamentos administrativos fuertemente  intervenidos (y cada vez más) por la Administración pública. Se han intervenido las deudas con Hacienda y la Seguridad Social (como si estos organismos no tuvieran suficientes medios legales para cobrar sus deudas), las deudas con los jugadores (si son trabajadores por cuenta ajena ¿Por qué van a tener más privilegios que  el común de los trabajadores?) y continuando la intervención de los clubes profesionales, se ha limitado el techo de gasto imponiendo limitaciones difícilmente conciliables con el derecho a la libre empresa, y en definitiva ha anulado y uniformizado la gestión de los clubes profesionales en base únicamente a criterios económicos de tal manera que la clasificación final de la competición deportiva coincide casi milimétricamente con el orden del presupuesto de cada club.

Por el contrario, no ha avanzado ni un solo centímetro en aspectos fundamentales para el fútbol profesional como las quinielas, los derechos de emisión no televisivos (prensa, radio e internet) y en “independizarse” de la Federación de Fútbol de la que sigue anacrónicamente dependiente desde 1.990 (va a hacer 30 años)  y a la que tiene que contribuir a sostener y mantener (¿Por qué?) y de la que depende en cuestiones decisivas para la organización de la competición profesional como los arbitrajes, y los comités de competición y apelación y la copa del rey.

Todo esto no le importa nada, porque aquí no esta el dinero. El dinero esta en los derechos televisivos y en el techo de gasto, que es lo que le importa.

No se le puede negar a Javier Tebas la habilidad del “trepa” que le ha permitido alcanzar la Presidencia de la Liga, pero no sin igualmente admitir la falta total y absoluta de escrúpulos y de toda clase de valores morales que corresponden al comportamiento prototípico del “trepa”.

En ello muestra una fuerte afinidad con el actual presidente del Deportivo, señor Fernández del que, sin embargo difiere en su capacidad de gestión (la de éste es nula), pero con el que coincide en la enorme ambición y en la falta de escrúpulos.
Esta conferencia de Javier Tebas en La Coruña, que no tiene explicación alguna desde el punto de vista de la gestión del Deportivo (¿A qué viene?) y la presentación que de ella ha hecho el actual (de momento) presidente del Deportivo, señor Fernández, es el pago que el señor Fernández le debía a Javier Tebas por la no comparecencia de éste en el juicio sobre la reclamación que el abajo firmante hizo en su día sobre honorarios debidos. Como recordarán (algunos de) los lectores, la base de esta reclamación estaba en el acuerdo alcanzado por quien esto escribe con el señor Lendoiro en presencia de Javier Tebas, en el Playa Club. Una vez que cesó el señor Lendoiro, la prueba procesal de ese acuerdo era el testimonio de Javier Tebas. Quien esto escribe se entrevisto con Javier Tebas (ya era presidente de la Liga) para preguntarle si iba a acudir al juicio a declarar la verdad. Javier Tebas dio su palabra, pero llegado el día incumplió su palabra y no acudió al juicio beneficiando (injustamente) sobre todo la imagen del señor Fernández. Ahora, el señor Fernández paga el favor que en su día le hizo Javier Tebas promocionando con cargo al Depor, naturalmente, esta conferencia totalmente inútil e injustificada para el Depor, que a fin de cuentas es lo que menos importa. .

Si el valor de un hombre es el valor de su palabra, Javier Tebas, (como todos los “trepas”) vale cero.