Leía, hace dos días, en el Diario de Pontevedra, el artículo que escribieron de Luciano Soto Carballo (Nito), resaltando en el titular, su condición de “Supermán gallego”. A fe que lo fue como deportista y persona que no lo amilanó nada ni nadie, siempre con la verdad, dignidad y honestidad como bandera.

Si grande fue su superación a través del deporte, como persona tocaba el Cielo con las manos, muy preocupado de su familia, en especial de su mamá, como le llamaba a mi tía Lola. Mamá.

No daba crédito cuando su hermana Remedios,  me comunicaba a las doce de la noche del Día de Navidad su fallecimiento. Fue un mazazo del que me costó recuperarme, quedé mudo y las lágrimas recorriendo mi rostro. El silencio lo envolvió todo, fueron unos minutos a ambos lados del teléfono que se hicieron eternos. Silencio. La entereza de una mujer excepcional, como es mi prima Remy, fue dándome calor a una pena que invadió toda mi ser. El alma y corazón estaban de mi prima estaban -rotos de dolor, sin embargo, tuvo la entereza de avisar a la familia y mostrar serenidad en unos momentos tan difíciles.

Comenzaron a correr por el cerebelo miles de imágenes vividas junto a mi primo Nito. Fue una persona dinámica, con inteligencia empresarial, querido y admirado por sus empleados y amigos, que son legión.

Las luces de la vida se apagaron, quedan en el alma de su familia, amigos y todos aquellos que lo han conocido, las luminarias de su bondad, de su hombría de bien y sobre todo, su exquisito cariño a la familia. Están en Miami sus hermanos Gonzalo y Jorge, dándole el último adiós, destrozados por el dolor.

Su palabra está viva, su imagen en la retina de todos los que lo han conocido. Nito ha sido armonía de vida, gaviota que voló en libertad. Será siempre luz, color y calor de verdad llana, en cada recuerdo. Nunca será silencio, su memoria será perenne en nuestras almas.

Recordaba la última vez que nos vimos, en el cumpleaños de su mamá, mi tía Lola. Nos sentamos uno frente al otro en la mesa, nos reímos a mandíbula batiente, recordando anécdotas. Me quedo para siempre con esa imagen, su eterna sonrisa llena de felicidad.

Quiero tener un recuerdo especial para sus hijas y nietas, fueron su norte y guía de pensamientos, hablaba con todo el cariño inimaginable de todas ellas. Se lo ha arrebatado Dios a su familia, porque hacía falta en el Cielo una persona especial como Nito. Desde el Día de Navidad, la Peregrina está de luto, Pontevedra ha perdido a uno de sus hijos, llevó por todos los lugares que ha recorrido, el estandarte de su querida ciudad, pontevedrés hasta la médula.

Descansa en Paz hermano, tu recuerdo permanecerá incrustado en mi alma para siempre.