Están de moda moda los discursos vacíos de contenido, o lo que es peor, donde dije digo, ahora digo lo contrario. En fútbol varían dependiendo en la categoría que jueguen los equipos. Juego bonito en Primera División, es el Cielo del fútbol, para eso se hacen dispendios de pecado para fichar jugadores, en todos los equipos del mismo segmento que el RC Deportivo. Los equipos de superior nivel económico, los fichajes no son de pecado, son obscenos.  En Segunda División, el objetivo es ascender, sobre todo, en lo que nos ocupa a los deportivistas.

Estamos en Segunda División, mi discurso no es otro que ganar o empatar para ir sumando como la hormiga que, poco a poco, va llenando la alhacena pertrechándose para que, cuando llegue el invierno, no pasar hambre. Mejor hormiga que cigarra, bicho que se pasa cantando todo el verano, para desaparecer en invierno.

Tancredismo que suele hacer gala, Natxo González durante los partidos, cuando su pasividad o ceguera futbolística, no le permite hacer variables durante el juego

Me he vuelto resultadista, es lo único que me importa. No hablo del esquema de juego del entrenador, eso lo dejo para los entrenadores de twitter, ni del tancredismo que suele hacer gala, Natxo González, durante los partidos, cuando su pasividad o ceguera futbolística, no le permite hacer variables durante el juego, salvo que además de jugar mal, no sume. Que si, solo me importa la suma de puntos para finalizar la temporada de primero o segundo, el orden de los factores no es relevante, lo será si no asciende directamente.

En Segunda División, lo único sobresaliente son los puntos conseguidos en cada partido.

Es obvio que jugando con criterio es más fácil ganar, lo que deslumbró a principio de temporada a los aficionados con los rombos, ahora comienza a ser cuestionado por un sector de entrenadores twitteros, cuando en Segunda División, lo único sobresaliente son los puntos conseguidos en cada partido. Sumar y sumar y volver a suma, quien piense que además hay que hacer juego bonito, es que de futbol no tiene ni idea. La presión por la necesidad de ascender es tremenda para el jugador en cada partido.

Existe bastante coincidencia entre los deportivistas y técnicos de otros equipos, en resaltar que el RC Deportivo tiene la mejor plantilla de Segunda División, realmente me extraña esa aseveración, sobre todo, al ver como juegan, mucha carrera y poco talento. El jugador de talento no suele ser un corredor de fondo, ve el fútbol desde el terreno de juego, lo hace con inteligencia y sabe cómo manejar los tiempos de juego y el balón, en ocasiones  colocándolo en la cabeza de su compañero, o en un soberbio tiralíneas, rompe la barrera de la defensa para que su compañero se desmarque consiga el gol. El jugador talentoso no corre como pollo sin cabeza por el campo, para perderse en la nada. Menos mal que el RC Deportivo tiene jugadores con llegada, prueba evidente fue la “tunda en goles” contra el Real Oviedo, apenas hemos visto fútbol, pero sí un abultado resultado.

El RC Deportivo es una dama elegante que arrastra miles de seguidores, amor materno filial que acompaña escudo y colores, que intenta por todos los medios, recuperar la División perdida.

Para volver a recuperar la ilusión, Constantino y Cia. no han reparado en fichajes de alto valor económico y a tenor de lo que llevamos viendo, también deportivo.

Los indicadores económicos del Club, según nos ha ofrecido el Consejo de Administración a los accionistas, para tener conocimiento puntual de su adorable gestión financiera, el Club, salvo que alguien demuestre lo contrario,  es solvente. El Real Club Deportivo de La Coruña, goza de relativa tranquilidad económica, tan necesaria o más que la capacidad deportiva.

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Estar situado al otro lado de la orilla, me permite ver con tranquilidad que hay muchos tipos que lavan la ropa sin detergente, aunque para que el olor desaparezca, utilizan en exceso suavizante. Informar el día a día del RC Deportivo ha sido para mí un regalo, seguiré hasta el final de mis días, haciéndolo con absoluta independencia y sin intereses espurios, en la seguridad que, como hasta ahora, mis críticas son para corregir lo que se hace mal, según mi criterio.

El trabajo de un periodista consiste en pedirle cuentas al poder, no en asociarse con él.

El problema surge cuando algún tipo oscuro como el  oficinista de La Codorniz, con sus puñetas de oficinista ramplón y mediocre, se empeña en hacernos creer que estamos en el limbo, cantando milongas con el bandoneón. Habrá mucha tela que cortar, tanta o más que en Inditex, aunque por el bien de una afición que admiro y respeto, las tijeras se han quedado en la cajita de madera, regalo de mi compadre.

Frederick Forsyth: “Muéstrame a un periodista que no se moleste en descubrir el porqué de algo y se crea lo que le dicen y te mostraré un mal reportero”.

Me salí del guión. Próximo partido, contra el  Osasuna. Ganar y ganar y volver a ganar, para sumar, sumar y sumar, el resto son milongas.

Forza, ayer, ahora y siempre, Depor.

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