Por María Isabel Blasco Robert

Abogada en A Coruña

 

Hace unos días, os hablaba de los okupas y os comentaba que, con la reciente modificación llevada a cabo por la Ley de Enjuiciamiento Civil, hoy en día sería mucho más rápido echarlos de la vivienda. Se puede iniciar la acción judicial por la vía civil o por la penal, siendo hoy en día más rápida la vía civil. Pero, aun así, no debemos olvidar la gran carga de trabajo de trabajo existente en los Juzgados por lo que igual no resulta tan rápido como nosotros deseamos.

Lo cierto es que si la vivienda está vacía o simplemente nos hemos ido de vacaciones, o salimos un día trabajar, si al regresar la encontramos ocupada no podremos entrar y tendremos que acudir rápidamente a un abogado para iniciar el Procedimiento Judicial correspondiente.

Increíble la imposibilidad de hacer nada, pero es que incluso ni la policía puede entrar si no tiene una orden judicial que se lo permita.

¿Y mientras tanto qué podemos hacer? Pues, sorprendentemente la respuesta es nada. Tan solo esperar a que termine el Procedimiento, puesto que ni tan siquiera podremos acceder a la vivienda, y nos preguntaremos, ¿y cómo es eso? Pues simplemente porque no podemos delinquir y cometer lo que se llama en derecho “allanamiento de morada”.

Curiosamente el allanamiento de morada conlleva que no puedes entrar en la vivienda de una persona sin su consentimiento o debes marcharte si te lo piden. En este caso lo que se protege es el derecho a la intimidad del hogar y no el derecho de propiedad.

Y lo más sorprendente es que da igual si la persona tiene o no derecho para habitar la vivienda porque estará protegida igualmente. En este sentido nuestras leyes no nos ayudan en nada, la verdad.

Las penas del delito de allanamiento de morada vienen recogidas en nuestro Código Penal y castigan con penas de prisión, sin olvidar que este delito no solo se aplica a viviendas, sino también a establecimientos mercantiles abiertos al público, locales, despachos profesionales y oficinas, siendo castigado con diversas penas, aunque en estos casos será fuera de las horas de apertura.

Teniendo en cuenta lo anterior, debemos tener claro que, si nos invitan a irnos mejor marcharnos y si no nos invitan a entrar, mejor no entramos.