Por María Isabel Blasco Robert

Abogada en A Coruña

 

Como dije una vez, todas las modas nos vienen de Estados Unidos, y yo me pregunto ¿Por qué ésta no?

Estando allí hace un tiempo y hablando con un taxista me comentaba: “Ah! No, si entra en mi casa un ladrón, yo lo mato y sin problema ninguno”. Y no daba crédito cuando le comentaba que en España si entran en tu casa a robar o a hacerte daño no puedes hacer nada porque si te defiendes y matas o hieres al intruso encima te juzgan a ti por homicidio o lesiones, según lo que corresponda. Y para colmo tenemos que pagarle una indemnización económica. ¿Dónde queda lo que se entiende por legítima defensa? Y ¿En qué lugar dejamos lo que significa para nosotros lo que es una vivienda?

Nuestra vivienda, nuestro fuerte, donde hacemos nuestra vida diaria, donde guardamos nuestra intimidad y ¿tenemos que aguantar que alguien pueda entrar sin nuestro consentimiento? y ¿encima debemos dejar que nos roben o nos hagan daño sin defendernos?

En el ámbito penal, dice nuestra jurisprudencia que para que se pueda aplicar legítima defensa debe existir una proporción entre la agresión que se produce y la defensa que podemos utilizar, con esto y en palabras llanas quiero decir que si el ladrón entra en tu casa y tú le sorprendes, si no lleva un arma y te apunta tú no le puedes matar ni herir, algo realmente incomprensible para un americano al que no le importa si el ladrón va armado o no, y por qué no, también para un español. Pero como debemos acatar las leyes no nos queda otra opción.

¿Qué consecuencias tendríamos si un ladrón entra en nuestra casa y le causamos lesiones? Nuestro Código Penal recoge en sus artículos 147 y siguientes las penas que nos aplicarían al haber sido acusados de un delito de lesiones. Y según la entidad de las mismas y con qué medio se las hayamos causado, podremos ser condenados desde una multa si es un delito leve, pasando por el tipo agravado hasta cinco años y hasta penas de prisión que pueden llegar incluso hasta los 12 años en el caso de causar pérdida o inutilidad de un órgano, sentido, etc., sin olvidar que encima tendremos que pagarle una indemnización.

Si en cambio matamos al ladrón, nos acusarán de homicidio regulado en los artículos 138 y siguientes de nuestro Código Penal y obviando las excepciones, nos pueden condenar con penas de hasta 15 años de prisión con indemnización por la responsabilidad civil que deberemos pagar a sus herederos, algo que resulta inaudito tan solo por defendernos en nuestra propia casa.

Nadie sabe cómo va a actuar hasta que no llega el momento, pero estamos seguros de que nadie aguantará mucho si ve que entran en su propia casa y le atacan, tiene que ver cómo causan daño a un ser querido o simplemente piensa que sus hijos corren peligro, sentimiento que nos embriaga y que provoca que seamos capaces de protegerlos con nuestra vida si hace falta.

Llegado el momento nadie valorará nada ni recordará las leyes vigentes. Si tiene un arma en casa, se defenderá y es lógico pensar así. Al fin y al cabo, ya hemos conocido algunos casos muy sangrantes en los que se han defendido y han terminado condenados, siendo esto muy injusto. Debería llegar esta moda de Estados Unidos y aplicarla en España, procediendo a modificar la Ley y permitiendo que los ciudadanos pudieran defenderse en su casa dignamente sin ningún tipo de represalia.

¿Acaso no estáis de acuerdo conmigo?