María Isabel Blasco Robert

En divorcios, rupturas de parejas y finalización de relaciones muchas veces hay menores en medio.

Tienen todo el derecho del mundo y la necesidad de relacionarse tanto con su madre como con su padre, pero… qué pasa cuando el menor es “¿secuestrado?” Es una forma de definir cuando el padre o la madre decide retenerlo bajo su poder y evita la relación con el otro progenitor.

Uno de los progenitores puede huir con el menor y trasladarse lejos, bien dentro del territorio nacional o incluso al extranjero. Esto último es el peor escenario que nos podemos encontrar, convirtiéndose en algo de extrema gravedad.

¿Qué podemos hacer?

Lo primero es saber si tenemos una sentencia que regule las medidas paterno filiales y establezca qué tipo de guarda y custodia tenemos. Esto nos facilitará mucho las cosas, sobre todo si es a nivel nacional, puesto que se podrá obligar al progenitor a cumplir las medidas a través de la vía civil o incluso acudir a la vía penal denunciando el delito de sustracción de menores.

Si es en el extranjero deberemos acudir a los procedimientos correspondientes y estudiar los convenios o directivas de la Unión Europea que España tenga suscritos con los distintos países y luchar encarnizadamente para que se cumpla la sentencia.

Pero… ¿y si no tenemos una sentencia con medidas? ¿Qué podemos hacer?

Es realmente un grave problema puesto que, si acudimos a la vía penal, se convertirá en un procedimiento archivado sin continuidad, lo que conllevará que tengamos que acudir a la vía civil.

Si sospechamos que el progenitor se puede ir con el menor fuera del territorio nacional, se deben iniciar de forma urgente unas medidas cautelares solicitando la prohibición de salida del territorio nacional del menor, prohibición de expedición del pasaporte al menor o retirada del mismo si ya se hubiere expedido o incluso sometimiento a autorización judicial previa de cualquier cambio de domicilio del menor. Si llegamos tarde y ya se lo ha llevado después será todo mucho más complicado.

Si es dentro del territorio nacional, sin demora acudiremos a la vía civil a iniciar un procedimiento de medidas provisionalísimas y urgentes para evitar perder el contacto con nuestros hijos. El factor tiempo juega en contra del progenitor que pierde a su hijo, sobre todo si durante ese tiempo se producen episodios conocidos con el nombre de “alienación parental”.

Y nos preguntaremos, ¿eso qué es? Pues en palabras más comunes significa manipular al menor para que no quiera relacionarse con el otro progenitor lo que conlleva que posteriormente es el propio menor, dependiendo de la edad y el grado de conocimiento, el que se niega a tener relación con el progenitor alienado y supone un duro golpe para ambos, puesto que el daño emocional causado ya no se reparará nunca quedando marcado para siempre.

Pensemos que un progenitor incluso se puede llegar a plantear la posibilidad de solicitar una indemnización económica por los daños morales que le suponga la privación de la compañía de sus hijos o hijas para siempre, un proyecto muy arriesgado, pero no imposible dependiendo lógicamente del caso en cuestión. Al fin y al cabo, “no todo el monte es orégano.”

Como siempre digo, en este tipo de procedimientos siempre prevalece el interés de los menores, y siempre se busca su bienestar, lo que implica que el juzgador siempre buscará lo mejor para el menor y el progenitor que lo sufra deberá actuar de la forma más rápida posible acudiendo a un abogado experto que le pueda solucionar este problema.

María Isabel Blasco Robert

Abogada en A Coruña